2008-07-18 05:00:00

El gas de Medellín

Hace ya más de 15 años, el gobierno enfrentó la crisis energética ocasionada por el fenómeno de “El Niño”, con medidas como el racionamiento eléctrico y el  cambio de horario, pero especialmente con el plan de promoción del consumo de gas natural.

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El gas de Medellín

Así, además la generación de energía eléctrica con plantas térmicas (a gas), podrían completar la capacidad de las hidroeléctricas, tan susceptibles a los ciclos extremos del verano.

Monstruosas inversiones transformaron las costumbres energéticas de los colombianos, quienes hoy ya están familiarizados con el gas como combustible limpio, económico y seguro.

Entre los bumangueses y los costeños la “cultura del gas” estaba ya arraigada, en cambio los bogotanos, los paisas y los vallunos, antes de 1994 no conocían el gas natural; cocinaban con energía eléctrica, propano (gas de pimpina), “cocinol”, carbón, o leña.

Pero después de tanto esfuerzo, ahora el gobierno se empeña en decir que no hay suficiente gas para atender la demanda en el largo plazo, por ejemplo para incluir los sistemas de transporte masivo en el uso de ese combustible, aunque los mensajes de los productores como Texaco, BP y Ecopetrol no sean tan desalentadores.

Cierto es que la prioridad es el consumo doméstico, pero ¿acaso el transporte masivo no es una necesidad básica y esencial del ciudadano de “a pie”? Además, entre el consumo doméstico y lo que usarían los sistemas de transporte masivo, se suma un volumen insignificante en la demanda global de gas natural.

En realidad, el gas se lo “chupa” mayoritariamente la demanda del sector térmico y el sector industrial y comercial.

En medio de la justificada histeria mundial ambiental por fenómenos como el calentamiento global, las iniciativas valerosas y directas como la del alcalde Salazar en Medellín para el uso del gas natural en Metro plus, son rebatidas infundadamente.

La idea de hacerlo con energía eléctrica se raja por la costosa infraestructura.

Basta decir que la demanda diaria de gas que tomaría el sistema de transporte masivo en Medellín, representa aproximadamente el 1,7% del consumo total de la ciudad.

El gas natural reduce sensiblemente el nivel de emisiones de CO2 frente a los otros combustibles fósiles (gasolina y diesel) y eso, unido a los beneficios en costos, hace imbatible la teoría del gas como “combustible limpio”, si la salud y el bienestar ciudadanos son realmente prioridades.

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Publicada por: Samuel Chalela O.