2008-11-03 05:00:00

Credibilidad financiera

Han pasado varias semanas y las economías de todos los países continúan mostrando sus altibajos, reflejados en la volatilidad de los mercados que cotizan en las principales bolsas.

Comparta este artículo ›

Credibilidad financiera

Octubre pasado quedará marcado con saldos rojos, como nunca antes lo había registrado el sistema monetario internacional, organizado en Bretton Wodds, luego de la devastación económica sufrida tras la Segunda Guerra Mundial. La ma-yoría de las bolsas presentaron bajas de dos dígitos, llegando algunas de ellas a superar la cifra del 20% con relación al cierre del tercer trimestre. Ha sido un efecto global, desde Estados Unidos, donde se originó, pasando por Asia, América Latina, África, Australia, hasta llegar a impactar, considerablemente, las finanzas de todos los países de la Unión Europea. En nuestro caso, en lo que va corrido del año la bolsa ha perdido más del 30% de su valor.

La situación no ha podido corregirse aún, de suerte que permita, de manera consistente, quebrar la tendencia a la baja y poder reiniciar el ciclo ascendente que todos esperan. En este aspecto entran en juego diferentes factores que pueden ayudar a romper la inercia generada. En primer lugar, la destinación de recursos, en grandes cantidades, para apoyar a los bancos -mediante la compra de acciones y su nacionalización- ha servido para inyectarle capital, cuyos recursos posibilitan mantener el crédito en economías que, en muy buena parte, funcionan al debe, cuando se trata del sector real, dejando el tema financiero a los intermediarios. En segundo aspecto se está pendiente de la generación de un nuevo esquema organizativo de las finanzas, en el plano internacional.

La velocidad de los medios de pago por correo electrónico, las abultadas cifras de transferencias internacionales, la nueva realidad de la economía orbital, con actores que hoy tienen un peso específico en el comercio mundial muy distinto al que e-xistía en 1946, cuando se organizó el esquema que aún rige; la globalización que orienta los destinos de la economía mundial, los cambios en el funcionamiento económico y geopolítico del planeta; hacen necesario poner en funcionamiento un sistema organizativo con mayor transparencia y claridad sobre las reglas del juego que lo han de guiar.

En economía, como en los fenómenos naturales, el factor sorpresa causa mayores estragos; pues nos toma desprevenidos y el pánico ayuda a incrementar las consecuencias negativas. Volver a la normalidad implica retomar la confianza perdida, pues ésta es, sin duda, el principal activo del sector financiero. Si no hay confianza, no valen los conceptos de las mismas calificadoras de riesgos.

Publicidad
Publicada por: JAIME CHÁVEZ SUÁREZ