2008-11-10 05:00:00

Barack Obama

Era el año 2000. Mordía el polvo de la derrota que Bobby Rush le había sentenciado, doblándolo en votos, en su competencia por llegar a la Cámara de Representantes de los Estados Unidos por Illinois.

Comparta este artículo ›

Barack Obama

Seguramente en ese momento, tendido en la lona, no se imaginó que ocho años después sería elegido el 44 Presidente de los Estados Unidos de América, en la más alta participación democrática de esa Nación y con los votos de las dos terceras partes de los jóvenes, del 68% de quienes votaron por primera vez, del 66% de los latinos y del de casi la totalidad de los afrodescendientes americanos.

Tampoco, seguramente, se habría imaginado que se le delegaría la inmensa responsabilidad de cambiar el rumbo de nuestra historia. La historia del mundo y su humanidad, la historia de la ideología, la de la política, la de la economía, la de los asuntos sociales, la de las relaciones internacionales y la de la seguridad y la defensa global. Por eso Barack Obama no será un Roosevelt, o un Kennedy. No, claro que no. Él será Obama, un Obama.

Mientras asimilaba la derrota del año 2000, en lo que sí pensó fue en levantarse como el Ave Fénix y emprender inmediatamente su vuelo. Pero a un destino más alto: el Senado de los Estados Unidos. Los presentes en la Convención Demócrata del 2004 en Boston, quedamos sorprendidos cuando terminó su discurso.

Un desconocido había hecho vibrar la convención con su elocuente intervención en la que criticó las políticas públicas de Bush, especialmente la guerrerista y recordando la grandeza de la Nación americana para superar las crisis y la adversidad llamó a la unidad con un gran mensaje que llegó a toda la unión americana: “No existe una América conservadora y liberal. Solo existe los Estados Unidos de América.” Al finalizar la Convención, quedaron en alto las intervenciones de Hillary y Bill Clinton, de John Kerry y Jhon Edwards y la presencia de los dueños de casa, los Kennedy. Pero sin duda, lo que más alto había quedado y jamás se va a olvidar, fue la presencia y el discurso de un joven negro aspirante al senado: Barack Obama.

No solamente ganó las elecciones con el 70% de los votos en Illinois, sino que se convirtió en uno de los diez senadores más poderosos e influyentes. Su grandeza y también la de John MacCain, se reflejaron la noche del 4 de noviembre cuando aceptando la victoria y la derrota enviaron el mismo mensaje de unidad: no existe una América conservadora y liberal, existe solo los Estados Unidos de América. Enhorabuena el triunfo de Obama.

Publicidad
Publicada por: Ramón Ballesteros Prieto