2008-11-18 05:00:00

HAGASE OIR

Los colombianos nos tenemos que resignar a esperar la verdadLa comisión designada para investigar solo aciertan a decir que están trabajando, pero su labor es casi imposible, los testigos están muertos y los que salieron con vida están desaparecidos, la única esperanza que nos queda es desenterrar a nuestros muertos y seguir buscando a los desaparecidos que también estarán bajo tierra.El expresidente de la República, doctor Belisario Betancourt nos prometió un libro con toda la verdad, pero su publicación solo será posible después que descanse en paz.Esperemos con fe y esperanza que los muertos resuciten y hagamos oración por esos magistrados y civiles confiados en que un día no muy lejano nos encontraremos en el cielo porque la verdad está muy distante.El magnicidio del doctor Luis Carlos Galán Sarmiento es otro ejemplo. Cuántos años y solo un preso, el doctor Santofimio, fue condenado a 24 años por un juez, pero absuelto por el Tribunal de Cundinamarca, lo que significa que sigue siendo “santo”, mientras algunos colombianos pidiéndole a la Divina Providencia que se haga justicia.Pedro J. Chinchilla MezaVictoria de la esperanzaEl triunfo aplastante del hombre de raza negra, hijo de un inmigrante negro Barack Obama, constituye sin lugar a dudas la gran esperanza no solo de los Estados Unidos sino del mundo, los amigos del conflicto, de la guerra, deben hacerse a un lado para permitir que estos recursos se dediquen mejor a combatir la pobreza, la desnutrición, el analfabetismo, protección del medio ambiente, mejor seguridad social y defensa permanente de los Derechos Humanos.El planeta podrá vivir con más tranquilidad si disponemos de mejores mecanismos de transformación de las políticas económicas -no más Neoliberalismo-. Los pueblos claman por una revolución de justicia social.Colombia segundo lugar en pobreza y miseria después de Sudan-África- datos oficiales de la ONU. Y saber que encuestadoras amañadas del sistema nos ubican como el país más feliz del mundo.Las alzas en los precios de los alimentos ocasionaron solo el año pasado un incremento de 75 millones de personas padeciendo hambre en el mundo, seis millones de ellos en América Latina, según informe de la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.-Néstor Tapias ÁlvarezQué paso con la dignidad?El señor Presidente de la República en una decisión muy propia de su temperamento retiró del servicio activo a 3 Generales del ejército y numerosos oficiales superiores, por considerarlos responsables, por acción u omisión, de repudiables hechos que son apenas motivo de investigación. Todo parece indicar que el comandante de esa fuerza, General Montoya no fue informado de esta decisión superior, pero él no se dio por aludido hasta que tal vez alguien le hizo caer en cuenta que por dignidad debía solicitar su retiro del servicio activo. En su reemplazo fue designado el señor General González quien, según se dice, tiene en el nivel de mando dos Generales de mayor jerarquía por razones de antigüedad. Estos Generales, por honor, debieron retirarse del servicio, pero que se sepa tampoco lo han hecho.Ahora, lo más grave de todo está en que el señor Presidente le dijo al mundo que los elementos militares que integran una división del ejército de Colombia parecía que estuvieran encubriendo a un peligroso antisocial. Hasta hoy, que se sepa, ni el comandante de la división, ni los oficiales de su estado mayor, ni los comandantes de los batallones que la integran han presentado su solicitud de retiro, por lo menos en señal de protesta, ante tan temeraria acusación hecha, nada más ni nada menos, que por su comandante en jefe.Por lo anterior, todo parece indicar que el honor, la dignidad y la entereza de carácter son virtudes pasadas de moda en el devenir nacional y, qué tristeza, también en los cuarteles.Luis Martín Parra CarreñoMendigarUno de los problemas sociales que merece nuestra atención y cuidado es la mendicidad. Decenas de jóvenes recorren las calles y carreras de los barrios de estratos altos y marginados para pedir “una limosna por amor de Dios”. Ya lo observamos en los prostíbulos, en las plazas de mercado, en las casetas donde se toma licor, en los almacenes, en los atrios de las parroquias, en los semáforos y panaderías.Son personas sin empleo, no estudian y viven a toda hora en caridad humana. Algunos de éstos carecen de valores morales siendo cómplices en robos en los bancos, tráfico de drogas, sexo, delincuencia y asesinatos. Además duermen cobijados con periódicos y trapos viejos en las aceras de los grandes edificios.Son muchachos que se rebelan con el hogar y la escuela y sufren carencias de amor, generosidad y apegos. Nuestros mendigos necesitan protección de los gobiernos actuales. Deben crear restaurantes escolares, escuelas de formación artesanal, e institutos sicológicos y prácticas religiosas.¿Podemos sembrar justicia y paz, si la juventud padece este flagelo?.Manuel Rojas Londoño

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Publicada por: HAGASE OIR