2008-11-20 05:00:00

El Príncipe

Si Maquiavelo estuviera escribiendo su obra magna hoy, tomaría a Álvaro Uribe y no a César Borgia como su modelo; lo digo como un reconocimiento porque El Príncipe es el máximo manual del político; política es poder y sin poder nada se puede; el poder para poder, como le responderían a Darío Echandía su pregunta: “¿el poder para qué?”, advirtiendo que el ideal está en complementarlo con Tomás de Aquino, para quien el poder debe orientarse hacia la consecución del bien común.

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El Príncipe

Una de las enseñanzas de Maquiavelo dice: “Cuando un Príncipe dotado de prudencia ve que su fidelidad en las promesas se convierte en perjuicio suyo y que las ocasiones que le determinaron a hacerlas no existen ya, no puede y aún no debe guardarlas, a no ser que él consienta en perderse.” Uribe hace seguimiento fiel de lo anterior; en el 2002 rechazaba la reelección porque ponía al mandatario al servicio de su campaña, desviándolo de sus funciones; para referirnos a lo básico, sin entrar en el detalle de las 100 promesas de esa campaña, que hoy ni siquiera quienes las leímos recordamos.

Pero como la capacidad de Uribe va más allá de El Príncipe, nuestro Presidente es cuidadoso para que no lo cojan en promesas incumplidas; por ello cero transparencia, en tal forma que ahora, después de la recolección de firmas, del trámite del proyecto sobre el referendo, que si para el 10 ó el 14, y de un proyecto más que sí propone el 2014, todavía hay quienes esperan que diga que SÍ quiere perpetuarse en el poder.

La falta de transparencia viene a propósito de la zozobra que el país vive hoy, con el gravísimo tema de las pirámides, cuando el mismo Presidente reconoce que el Estado no actuó oportunamente y, fiel a su estilo de encontrar respuestas rápidas que lo saquen a él limpio, precipita la salida del Superintendente Financiero y, lo más insólito, como el mismo David Murcia Guzmán-DMG, quien tiene registrado ingresos a la Casa de Nari, dice que Jerónimo Uribe fue partícipe de sus empresas, su padre se precipita entonces a lanzar la acusación y amenaza genérica de Senadores que participan en esos negocios. Y aquí sí, en aras del bien de las arcas del Estado, que la declaratoria de emergencia social y las medidas que se están tomando sustentadas en ella, no conduzcan a demandas millonarias.

Un tema bien distinto para reafirmar la carencia de transparencia, “Vladdomanía cree que el director de Invías es tan transparente como el asfalto”, Vladdo ¿y el Presidente qué? Un personaje tan oscuro que la Procuraduría lo destituye e inhabilita por 17 años para ocupar cargos públicos, personaje que desde el 2002 ha participado en el Gobierno Uribe como asesor de la Presidencia, Director de Coldeportes y al final Director de Invías, entidad de ingentes responsabilidades y recursos.

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Publicada por: Luis Pinilla Pinilla