2008-11-22 05:00:00

Una Santa Cecilia no tan Musical

La música se ha relacionado a lo largo del tiempo con personajes universalmente conocidos, como el rey David, cuya cítara, o lo que parecía ese instrumento, le ha dado permanente entonación a las inmortales ‘Mañanitas’.

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Una Santa Cecilia no tan Musical

También san Jerónimo de Estridón, san Antonio de Padua y san Francisco de Asís se representaban en un contexto musical. La llegada de María Magdalena en estado de gravidez a Marsella, puerto de la actual Francia, en compañía de Marta, María y Lázaro de Betania, es anunciada por un trompetista, y en algunos cuadros atribuidos a Giovanni y Battista Baschenis (1475-1495) aparece bailando sola al compás de instrumentos profanos, y, en dos frescos, tres ángeles ejecutan un concierto mientras otros ángeles portan su alma al cielo.

Cuenta la historia que Santa Cecilia pertenecía a la familia de la ‘Gens Cecilia’, nombre derivado de ‘caecus’ (ciego), otorgado al fundador de la familia que, al parecer, perdió la vista salvando la estatua de la diosa Atenea de un incendio. Según la tradición, Santa Cecilia formaba parte de esta poderosa familia pagana, y era, por tanto, uno de los miembros distinguidos y privilegiados de la sociedad romana. Tenía honores, poseía riquezas, y formaba parte del círculo de los poderosos.

Cecilia se caracterizó por llevar una vida muy sencilla, muy en desacuerdo con la tradición de la familia. Solía vestir una túnica de tela muy áspera y en aquella época en que el cristianismo hacía temblar al Imperio Romano decidió volcarse a esta religión, lo que no fue del agrado de las familias más influyentes de la época. Por acatamiento a los deseos de sus padres, aceptó casarse con un joven pagano de familia influyente llamado Valeriano, aunque, según la tradición, permaneció virgen y consiguió fascinar tanto a su marido, que este se convirtió al cristianismo y participó del martirio de su esposa.

En el año 177 después de Cristo, Santa Cecilia fue acusada de profesar la religión cristiana y condenada a muerte. Inicialmente intentaron asfixiarla, sin conseguirlo; posteriormente fue arrojada a un caldero con agua hirviendo, del que salió ilesa, y finalmente se decidió su decapitación. Parece ser que el verdugo lo intentó por tres veces sin conseguirlo y que permaneció viva durante tres días hasta su muerte definitiva, como se ha dicho anteriormente en el año 177 D.C., aunque otros autores lo sitúan en el siglo III D.C. Fue sepultada inicialmente donde se encuentra ahora su estatua y venerada allí al menos durante cinco siglos.

No ‘órgano’, sino ‘instrumentos de tortura’

Pero no hay una verdadera relación con los músicos en la vida de Santa Cecilia. Probablemente, una de las situaciones que suscitó la veneración de los músicos fue el resultado de una mala traducción de los ‘Actos de Santa Cecilia’, cuya frase original decía “…et, cantátibus órganis, illa [Cecilia virgo] ”  “…y, mientras sonaban los instrumentos musicales, ella (la virgen Cecilia).”

Se volvió “ella cantaba y se acompañaba con el órgano”,  y a partir del siglo XV (en el ámbito del Gótico cortés) se empezó a pintar a Cecilia portando un pequeño órgano, o con otros instrumentos, como el clavicémbalo y el laúd. En realidad los códices más antiguos no dicen canéntibus órganis (canéntibus como sinónimo de cantántibus), sino candéntibus órganis, Caecilia virgo… Los ‘órganos’ no serían ‘instrumentos musicales’, sino ‘instrumentos de tortura’, y la antífona describiría que Cecilia, “entre las herramientas candentes, cantaba a su único señor en su corazón”. La antífona no se referiría al banquete nupcial, sino más bien al momento del martirio.

Aún hoy se cree que el padrinazgo de la música le fue otorgado a santa Cecilia por haber demostrado una “atracción irresistible hacia los acordes melodiosos de los instrumentos: su espíritu sensible y apasionado por este arte convirtió así su nombre en símbolo de la música”.

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Publicada por: REDACCION CULTURAL