2008-11-23 05:00:00

Desarmando el mito del celador y el violador

1. ¿Qué pasó?Daniel Blanco, un habitante de Chía, cuenta la historia de esta manera: “la bebé fue violada y murió en el acto, quedando el violador con su miembro atorado dentro de ella.

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Desarmando el mito del celador y el violador

“El violador se dirigió a un hospital con la bebé bajo una ruana, lo que causó la sospecha del celador del centro asistencial.
Cuando éste le pidió al hombre que se quitara la ruana, aquel se negó, causando una disputa que terminó con la muerte del violador. Más adelante, el celador fue detenido”.

A esta fecha, unos rumores señalan que el celador está internado en un hospital psiquiátrico de Bucaramanga y otros que está en la cárcel.
Cuando menos, eso es lo que asegura uno de los integrantes del grupo cadena perpetua para el violador y asesino de su propia hija de 9 meses, creado en esta ciudad por intermedio de una red social.

El integrante del grupo solicitó a esta redacción omitir su nombre y datos.

La razón de la solicitud: otro integrante del grupo recibió amenazas telefónicas.

Aunque la fuente no detalló las amenazas, prefirió la discreción.

Sin embargo, aseguró que este rumor es cierto y que, a pesar de lo escandaloso y cruel del hecho, los medios de comunicación prefieren ocultar la información porque el supuesto agresor es un funcionario público. O un hombre muy rico, prestante. No se sabe.

A pesar de que este diario publicó el 3 de octubre de este año, un artículo donde las autoridades desmienten el macabro hecho, los integrantes de cadena perpetua para el violador y asesino de su propia hija de 9 meses se mantienen en su versión, más allá de cualquier duda razonable.

Y las dudas sobre este hecho son contundentes. Tanto, que se puede calificar como un “mito urbano”, aseguran los sociólogos.

Una fantasía que tiene como fin despertar conciencia social en torno a un hecho intolerable en la sociedad.

Pero, a pesar de las posibles buenas intenciones de quien o quienes difundieron el rumor –las autoridades aseguran que se trata de avivatos-, el caso es falso y juega con los sentimientos de quienes repudian –repudiamos- estos actos horrendos.

Este grupo cuenta con 677 integrantes bumangueses y de otras ciudades.
Pero el sunto no para aquí. También en otros municipios del país corrió esta versión, cambiando los detalles, pero finalmente la misma.
El rumor circuló por Chía, Ibagué, Barranquilla, Medellín y otras  ciudades más.

Por supuesto, no se sabe cuál es el nombre del celador, ni del agresor.

Ninguno de los múltiples grupos de la red social que apoyan la cruzada para sacar de la cárcel al celador -no se sabe exactamente de cuál-, puede dar razón de sus datos.  Ni siquiera quienes recogen firmas.   

2. La versión de Chía

La única forma de hacer tangible esta historia ha sido por medio de estos grupos virtuales.
La transmisión original funcionó –y aún- de voz a voz para todas las ciudades.

Un día soleado, caluroso y húmedo como cualquiera en Bucaramanga, un taxista se aparece con la noticia:

-Señorita, ¿sí supo lo del celador que mató al desgraciado ese, aquí, en el Hospital del Norte?
En Bucaramanga, en efecto, se rumoró primero que el hecho sucedió en el Hospital de un municipio del área metropolitana.
Luego se dijo que en una prestante clínica y, finalmente tomó mayor revuelo cuando se aseguró que fue al norte de la ciudad.

-Pero, cómo, ¿eso -el caso- no sucedió en Chía?
En Chía el rumor corrió de manera fuerte y casi certera.
El viernes pasado, 254 miembros más se unieron a los 88 mil 422 integrantes del grupo liberen al celador que mató al violador de una bebita en Chía. También fue creado en una red social.
Las dudas sobre la veracidad de la historia no se han hecho esperar, pero quienes creen fervientemente que es verdadera y sucedió en Chía, tienen sus argumentos para sostenerse en su versión. O en la que les dieron.

-¿Cuándo escuchó la noticia y cómo puede asegurar qué es verdad?
Liz García Pérez, desde Chía, relató a este diario el trayecto del rumor en la sabana cundiboyancense.

-Esa noticia realmente provino del lugar de trabajo donde labora mi esposo. Su compañera le comento el hecho.
“Dijo que había visto la noticia por un canal que transmiten por cable. Ese mismo día otro señor del trabajo le dijo –al esposo de Liz- exactamente lo mismo y a él se lo comentó su hija que trabaja en el Hospital de Chía.
“También le habló de que se mantendría oculto porque la familia no quería divulgar el tema.
“Después me llegó la información por Facebook y los rumores en este sector de La Sabana se acrecentaron”.

Liz tenía, como la mayoría de quienes participan en estos grupos exigiendo la libertad del supuesto celador, “la firme convicción del hecho por las fuentes que me lo dijeron, la verdad me sorprendió que la historia se trasladó a varios lugares del país, pero el tiempo y lugar no concuerdan con la primera versión...”

3. Nace el mito

Un conocido suyo fue abogado del celador. Eso es lo que asegura Kelly Vannessa Sosa Vanegas.

“La noticia aproximadamente empezó a circular desde septiembre u octubre. La fecha exacta no la tengo, pero si sé que un conocido fue el abogado del celador aquí. El celador fue condenado”.

-¿Podría dar un teléfono de su conocido para entrevistarlo?
-No estoy autorizada para dar esa información.
“La gente construye imaginarios y, como son verbales, comienzan a circular y se fortalece mucho, terminan adquiriendo un poco la forma de los mitos”, señala el historiador Julio César Acelas.  

“Los mitos no existieron, pero a través del voz a voz toman una fuerza cultural. La gente quiere denunciar y visibilizar rupturas del tejido social, delitos execrables, desafueros del orden establecido y los denuncia a partir de imaginarios y terminan convirtiéndose en hechos”.
Algunos dudan, sin embargo. Jeisson Camilo Quimbaya, desde Chía, asegura que no es más que un mito y da una serie de razones para ello como que se habla mucho de esta historia, pero poco se sabe de ella. “Solamente se conoce lo que dice tal grupo que son los hechos, no hay ninguna información sobre el celador, la clínica, la familia, etc”.

Jeisson Quimbaya ha enumerado el primer requisito que cumple una historia para convertirse en mito urbano.
“Nadie sabe nada a ciencia cierta. Esta es la característica principal del mito urbano”, señala el profesor Rafael García, sociólogo de la Universidad Nacional.  

Quimbaya agrega que “la gente que cree ciegamente en el rumor defiende su veracidad con argumentos como “no todo lo que pasa en el país sale en los medios” o “¿acaso usted tiene que ver a Dios para creer?
Daniel Blanco, creador del grupo La Historia del Celador, el violador y la bebe en Chía es mentira, hace una reflexión sobre el objetivo de trasmitir estas historias macabras que no están confirmadas.  

Daniel señala que en sí, el objetivo de conseguir penas más altas para los abusadores de niños es apoyada, pero “el problema es la manera que se usa para exponerlo: inventando una historia brutal y salvaje sobre un bebe. Acaso, ¿el fin justifica los medios?”.
Si el caso, cuando menos en Bucaramanga, llegara a ser cierto y el ‘celador’ está en un hospital psiquiátrico… entonces quizá se inventó la historia.
Aunque lo más certero, es que el rumor sea falso.

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Publicada por: besteban@vanguardia.comPaola Esteban C.