2008-11-23 05:00:00

Expectativas y credibilidad, ¿por el mismo camino?

Uno de los aspectos más fascinantes pero a la vez más complejos de la economía, es la manera en que las expectativas y la confianza de los inversionistas influyen en el desempeño de cualquier empresa o país del mundo. Tanto las unas como la otra son fundamentales a la hora de desarrollar un negocio o una economía, razón por la cual no solo deben ser tenidas en cuenta a la hora de hacer proyecciones, sino particularmente al momento de hacer declaraciones públicas. Sobre todo, si se trata de un alto funcionario gubernamental.

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Expectativas y credibilidad, ¿por el mismo camino?

El planteamiento anterior viene al caso por cuenta de las más recientes afirmaciones del ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, en la instalación del Congreso Nacional de Infraestructura en Cartagena.

Y es que en su discurso, el Ministro aseguró que en Colombia no hay en la actualidad recesión ni crisis financiera, lo cual es cierto en el momento, pero a la vez agregó que la confianza externa en la economía nacional es el gran activo del país, así como que hay una protección contra la crisis internacional por cuenta de un buen escenario fiscal interno, lo cual es, para ponerlo en términos moderados, bastante debatible e incierto.  

Y puede considerarse bastante debatible e incierto, porque es verdad que la banca no está en problemas y todavía el crecimiento del PIB es positivo, pero las perspectivas para el 2009 precisamente por cuenta de la debacle financiera internacional, dejan mal paradas las proyecciones del ministro, así como sus aseveraciones según las cuales la infraestructura y la inversión social permiten mantener la confianza en el país.

Es que para nadie es un secreto que la infraestructura colombiana es uno de los más grandes impedimentos para el desarrollo por cuenta de su estado arcaico y de igual manera resulta más que equivocado tener esperanzas en la confianza de los inversionistas extranjeros, que ya no confían ni en los países más desarrollados del planeta. De hecho, es tal su desconfianza, que tan solo en octubre ya se llevaron US300 millones del país.

Así las cosas, es en este punto donde comienzan a jugar las expectativas mezcladas con la credibilidad que deberían generar quienes llevan las riendas en materia económica.

En otras palabras, cuando los altos círculos oficiales hacen afirmaciones que riñen con la realidad, como en el caso que se comenta, no solo pierden credibilidad, elemento crucial para cualquier institución estatal o privada, sino que minan la confianza y generan nubarrones negros sobre un futuro cercano que de por sí, ya luce incierto.

Y es eso, a la postre, lo que puede resultar más peligroso para una economía incipiente como la nacional.
Para situaciones como la presente no hay como la verdad por dolorosa que esta sea, ya que permite hacer proyecciones relistas y sobre todo, ajustes internos que permitan sobrevivir la crisis a los sectores privado y público de la mejor manera posible.

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Publicada por: REDACCION EDITORIAL