2008-11-24 05:00:00

El autoritarismo en Venezuela

A las horas en que llega a nuestros lectores esta edición de Vanguardia Liberal el tema del día, tanto en los medios de comunicación como en todos los escenarios en que se refleja la opinión pública, será el resultado de las elecciones regionales y locales llevadas a cabo ayer en Venezuela.

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El autoritarismo en Venezuela

Más allá de los análisis y proyecciones que se hagan sobre el futuro inmediato y mediato del vecino país, de la política chavista y del porvenir de las fuerzas de oposición, se deben hacer reflexiones sobre la roma actitud del actual Presidente de Venezuela, Hugo Chávez y del acento autoritario que ha gobernado sus actuaciones políticas durante la campaña electoral.

Para Hugo Chávez la democracia y sus instrumentos, como la división de las ramas del poder y las elecciones, sirven y son bienvenidas si se acomodan a sus caprichos y ambiciones, es decir, ellas pueden usarse solamente si se convierten en el vehículo para la perpetua permanencia en el Palacio de Miraflores de esa nueva flor del Cesarismo Democrático venezolano que es él.

Los medios de prueba que sobre el anterior aserto ha habido a lo largo de esta campaña electoral son muchos. Miremos algunos.

La primera bofetada a la democracia fue el uso abusivo del poder del máximo órgano electoral y de los órganos de control de Venezuela, los que sumisos a los deseos del Presidente inhabilitaron arbitrariamente a centenares de destacados candidatos de la oposición.

Como si ello no bastara, pese a que las elecciones eran para definir las autoridades regionales y municipales, el presidente Chávez echó sobre sus hombros la campaña de todos sus candidatos y en esos excesos verbales en que acostumbra a caer, puso sobre la mesa su corte autoritario y su ambición perpetua de poder al anunciar que si el resultado de las elecciones le era adverso sacaría los tanques a las calles, apresaría a los líderes de la oposición, etc., es decir, que los latinoamericanos de comienzos del siglo XXI seremos testigos de excepción del estilo de ejercicio del poder que campeó en nuestros países en muchos momentos del siglo XIX.

En las urnas venezolanas seguramente habrá un significativo avance de las fuerzas de la oposición pero ripostará la autocracia chavista, apoyada en las Fuerzas Armadas y el presupuesto de la Nación y el capítulo siguiente será que las libertades públicas se restringirán aún más, aumentará la represión a los líderes de la oposición y disminuirán las libertades públicas y las garantías individuales.

Una vez más el caudillismo, tan arraigado en Latinoamérica en el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, recorre las tierras de América Latina con todos sus inconvenientes y el siglo XXI se perderá en la lucha por tratar de neutralizar los desmanes de los caudillos que torpemente tratan de eternizarse en el poder.

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Publicada por: REDACCION EDITORIAL