2008-11-25 05:00:00

¿A quiénes les dieron los 760 millones?

La pirámide de David Murcia Guzmán que fue intervenida por el Gobierno la semana pasada, promete abrir las páginas de un nuevo libro de escándalos en el país.

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¿A quiénes les dieron los 760 millones?

Para comenzar, tienen que identificarse los parlamentarios receptores de los 760 millones de pesos que habría gastado DMG en el Congreso de la República, para que la institución aprobara la operación de las tarjetas de pago de esa firma.

El mico en la reforma financiera que lo permitía ya fue detectado, pero no aún su creador, quien junto a otros congresistas que están por determinarse, pensaban torcer una vez más la conciencia del Legislativo a cambio de sobornos provenientes de organizaciones criminales.

Por esa razón es que resulta urgente su identificación y posterior detención. El daño del cual fueron partícipes, aunque no ha logrado estimarse en toda su magnitud, es extremadamente grave en materia económica, sobre todo para las clases menos favorecidas.
Pero eso no es todo.

El escándalo que con toda seguridad se le viene encima al legislativo en los próximos meses por cuenta de DMG, será lamentablemente uno más de la larga lista que ya conforma la parapolítica, la yidispolítica y tantos otros que afectan a parlamentarios por tráfico de influencias, relaciones ‘non sanctas’, lobby de grupos económicos muy fuertes y hasta narcotráfico, para nombrar tan solo algunos.

Así las cosas, una vez más surge la necesidad de que la sociedad colombiana se plantee no sólo en manos de quiénes deposita su confianza políticamente, sino que se examine muy profundamente para quién o quiénes trabaja en realidad una buena parte del Congreso de la República.

El país necesita y con suma urgencia contar con una rama legislativa que verdaderamente represente sus intereses, tal como lo exige la Constitución. Mientras la ciudadanía no se dé cuenta de ello y actúe en consecuencia los días de las elecciones, rechazando de manera rotunda todos los mecanismos a los que se ve tentada para manipular su voto, tendrá que continuar resignada no sólo a vivir de escándalo en escándalo, sino lo que es peor, en manos de personas para las cuales el bienestar de la población general es la última de sus consideraciones.

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Publicada por: REDACCION EDITORIAL