2008-11-27 05:00:00

Violentos somos

En 1873 el Presidente Manuel Murillo Toro proclama: “Desmentimos nuestra pretensión de ser tenidos por pueblo civilizado, moral y digno, cuando por los más fútiles pretextos apelamos a las armas, procedemos a ejecutar actos de violencia y llevamos la inseguridad y los más grandes atentados al hogar de todos....

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Violentos somos

Las sociedades, como los hombres, se dan a la violencia, más por ineptitud en la práctica del derecho que por otra causa.” Era la época de la sucesión de guerras civiles, ocho conflictos armados entre 1819 y 1902.

Ya en 1945, época de la violencia partidista, el Presidente Alberto Lleras dice: “La violencia desencadenada se ordena, se estimula, fuera de todo riesgo por control remoto... Pero el combustible ha sido expedido desde los escritorios urbanos, trabajado con frialdad, elaborado con astucia, para que produzca sus frutos de sangre. O se ha planeado toda la maniobra que conduce al encuentro en apariencia fortuito, con una monstruosa sagacidad, buscando resultados inconfesables y ocultando la mano que ha preparado el crimen.”

En el Gobierno de Carlos Lleras, 1967, es el Comandante del Ejército, general Guillermo Pinzón Caicedo, quien considera quebrantadas “las organizaciones subversivas autodenominadas Ejército de Liberación Nacional y Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia”. Pocos años después, 1973, luego de la Operación Anorí, el Presidente Misael Pastrana declara extinguido el Eln.

Ahora, después de seis años de seguridad democrática y del Gobierno estar pregonando que las Farc están derrotadas y que las Auc se desmontaron, recibimos en Suiza, de la entidad internacional Monitor de Minas Terrestres, el vergonzoso título de primer país del mundo en minas antipersonales, por encima de Afganistán y Pakistán.

No es desesperanza, lo cierto es que el colombiano nunca se rinde, por críticas que sean las dificultades, como las que atravesamos actualmente, y que siempre estamos avanzando. Mi insistencia está en no pretender tapar el sol con las manos y conocer y reconocer la realidad para esforzarnos en encontrar verdaderas y perennes soluciones, que nunca serán a corto ni mediano plazo.

Palabras como las pronunciadas por los Presidentes Murillo Toro y Lleras Camargo, con 72 años de diferencia, que siguen siendo válidas, debieran haber servido para saber que el mal no está en las sábanas y que TODOS debemos emprender una verdadera transformación cultural, que implica la resocialización de los agentes del conflicto, incluyendo a los miembros de las Fuerzas Armadas, como hace unos años lo proponía un General de la República. Dentro de esto se impone el transferir muy buena parte del actual gasto militar hacia la inversión social, especialmente ahora, cuando hasta las pirámides se nos vinieron encima.

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Publicada por: Luis Pinilla Pinilla