2008-07-20 06:40:21

El fin y los medios

Los más puristas fruncieron el ceño porque la Operación Jaque se basó en un engaño. Bien está que rescaten a Ingrid, pero engañar es malo y el fin no justifica los medios- razonaron. Pero esta reflexión pacata incurre en el error de suponer que engañar siempre es malo. Pues no siempre lo es: el engaño puede ser un arma de la guerra, igual que los balazos, y en cuanto tal es tan buena o tan mala como la guerra donde se utilice. Así que ¡bravo! para el engaño que permitió el rescate sin disparar ni un tiro. Pero en la guerra no todo se vale, porque la guerra es una actividad humana y todo lo que es humano está sujeto a la ética. Por eso están proscritas las armas químicas y biológicas, la tortura de prisioneros y otras muchas cosas más. También está proscrito el uso de emblemas humanitarios para engañar al enemigo. No por respeto a la Cruz Roja sino por respeto a la humanidad: para atender un herido o evitar una hambruna es esencial que el emblema sea creíble siempre y para todos los bandos. El Presidente admitió que haber usado el “peto” rojo estuvo mal –y eso está bien. Pero a renglón seguido explicó que “el oficial se puso nervioso al ver la cantidad de guerrilleros” y pidió al mundo que tuviera en cuenta “que no era una operación de ataque sino de rescate”. El Presidente habla en nombre de Colombia y por eso hay que examinar cada una de estas frases:- Puede ser que un oficial pierda el control de sus nervios Pero la frase en realidad quiere decir que el hecho fue imprevisto o espontáneo -lo que  sí no es verdad-. El oficial no llevaba el chaleco por accidente, como podría haber llevado una gorra de repuesto. Lo llevaba porque había un Plan B (ó C ó D) donde los oficiales habrían usado los emblemas. Un plan deliberado y aprobado por el mando, a sabiendas de que el truco era ilícito.- El que haya sido un acto de rescate y no de ataque puede tener una implicación técnica entre los abogados (si a la luz de la Convención de Viena o la del Código Penal se configura el delito de “perfidia”). Pero con esto esquiva la cuestión ética o, más exactamente, exalta una ética según la cual el fin justifica los medios. Ética que, a juzgar por las encuestas, es acogida por la mayoría de los colombianos: si los quince secuestrados están libres, si con eso derrotamos a tan grandes criminales ¿qué importancia tiene el hecho de que un soldado nervioso utilizara el peto de socorrista? Fue un gesto de viveza comprensible. La viveza es nuestra virtud nacional, la que sustenta  nuestra tenacidad de náufragos, la que explica porqué fue en Colombia y solamente en Colombia donde pudo ocurrir una cosa tan inverosímil como la operación que puso en jaque a las Farc. Pero la viveza es también nuestro defecto cuando celebra que el vivo viva del bobo y que el que tenga suficiente ingenio, suficiente poder, o suficiente necesidad  pase por un ladito de la ley y se apropie de lo que no es suyo.   Los medios no son independientes de los fines. Gandhi lo dijo de manera más hermosa: “Los medios son como la semilla;  el fin es como el árbol. Entre el fin y los medios existe la misma conexión inviolable que existe entre el árbol y la semilla”.

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El fin y los medios
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Publicada por: www.hernandogomezbuendia.comHernando Gómez Buendía