2008-11-28 05:00:00

La mala hora

El Fondo Monetario Internacional acaba de pronosticar que el crecimiento en América Latina no pasará del 2.5% en el año que viene, debido a los graves efectos de la crisis mundial, circunstancia que tiene hoy en la incertidumbre a millones de personas que no saben a ciencia cierta cómo deben capotear el desplome de los mercados y la carencia de recursos para enfrentar sus compromisos de futuro.

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La mala hora

Lo que nos queda de lección frente a esta hecatombe económica, es que muy pocos países se preparan para las épocas de vacas flacas, pues hacen de los capitales acuñados de una buena situación un escenario de glotonería, de improvisación, de irresponsabilidad y de falta de planeación seria sobre lo que debe ser el mejor y más seguro aprovechamiento de los recursos cuando existe la oportunidad de contar con ellos.

En el mapa del Continente pudimos observar a Presidentes alucinados con un precio del petróleo que llegó a 140 dólares del barril y se dedicaron a feriar los recursos gastando en todo lo que no debían hacerlo, posando de ricos envalentonados y creyendo que podían hacerse dueños del mundo con improvisadas teorías políticas sin fundamento y producto de la alienación mental que produce la opulencia del dinero.

Venezuela y Ecuador son un ejemplo de ello, en donde no solo llegaron a pensar que con los ingresos del petróleo bastaba, sino que se dedicaron a aplastar a las empresas productivas, a los capitales provenientes de la inversión extranjera y a descuidar la infraestructura necesaria para el desarrollo. Hoy cuando el precio del petróleo se cotiza a casi un tercio de lo que estaba experimentando, esos gobiernos están a punto de enloquecer.

Otros países como Bolivia, Nicaragua y aún Argentina, se dedicaron a hacer populismo y a proponer fórmulas absurdas que lo único que han demostrado es que no fueron capaces de vivir la bonanza y que están totalmente desarrapados para enfrentar la crisis.

Todo indica que los países mejor preparados dentro de este escenario son Brasil, México y Chile y en menor escala Perú y Colombia. Pero lo que sí tiene que quedar como lección es que las buenas épocas tienen que servir para crear las condiciones que permitan en el futuro blindar las economías para los momentos amargos.

Quienes invirtieron en infraestructura, en mejoramiento de la productividad, en educación y que además lograron ahorrar algo, son en estos momentos los que tendrán que padecer menos el rigor de la crisis, porque contarán con medios efectivos para enfrentarla y hacer de esa enfermedad apenas un episodio ambulatorio, mientras que sus vecinos pasan a la sala de cuidados intensivos.

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Publicada por: EDUARDO DURÁN GÓMEZ