2008-11-29 05:00:00

Tiempos de austeridad

De un momento a otro los relojes de pared empezaron a marcar horas disímiles o simplemente pararon de funcionar. Los ascensores y escaleras mecánicas no se mueven después de las siete de la noche. Súbitamente dejaron de circular los lapiceros retráctiles dispuestos en abundancia y empezaron a usarse los tradicionales lapicitos No. 2. De abullonadas toallas para secarse las manos se pasó a lánguidos y transparentes papelitos.

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Tiempos de austeridad

Qué paso? El gigante productor de automóviles General Motors había decidido no cargar de nuevo las baterías de sus 562 relojes de pared. Esto ahorraría no solo el costo de la batería sino el gasto de tener que ajustar los relojes dos veces al año por el cambio de estación. Parar los ascensores traería ahorros en electricidad y así un sinnúmero de pequeños y dramáticos esfuerzos que sumados, pueden ayudar a la meta de reducir 15 billones de dólares en costos. Esto sin contar los dolorosos cortes de personal y cierre de plantas que contribuyen a ensombrecer aún más el panorama. Sin duda tiempos de austeridad han llegado.

General Motors y sus colegas de Detroit Chrysler y Ford se encuentran ahora en el Congreso americano tratando de ser beneficiarios del paquete de salvamento, recurso ya de última instancia para solventar la hemorragia financiera. Sin embargo, el Congreso ha negado hasta ahora el salvavidas, bajo qué argumentos? En tiempos de abundancia estas empresas no fueron austeras y diligentes y tanto altos ejecutivos como los sindicatos adquirieron prebendas que hoy atentan contra la estabilidad financiera, sin contar con el rezago de desarrollo de modelos y tecnologías.

Todo esto sumado tiene a esta industria rezagada frente a sus pares japoneses como Toyota y Nissan. La crisis económica actual cogió mal parada a la otrora gigante empresa automotriz americana.

Vienen tiempos de austeridad que no sólo tocarán las empresas sino la economía familiar y las finanzas públicas. Aunque dolorosos, también serán tiempos de oportunidad en donde se establecerán nuevas formas más eficientes para hacer las cosas y se tendrá tiempo de reflexión para restablecer prioridades y eliminar lo superfluo de nuestras vidas.

Son momentos igualmente propicios para buscar propósitos comunes y zanjar diferencias. Será que podremos los colombianos sacar de esta coyuntura algo positivo para cuando vengan de nuevo los buenos tiempos? Ante la crisis otros países ya lo están haciendo, ojalá nosotros no nos quedemos corticos.

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Publicada por: Carlos Chaverra