2008-12-12 05:00:00

Colombia huérfana sin Uribe

No se disipa aún la  niebla de lo que ocurrió en la Cámara de Representantes sobre  la reelección del Presidente Uribe para un tercer período. Conviene entonces  analizar lo que vendría  si esta decisión se sostuviera por obra de la politiquería: Estamos ahí si, aproximándonos a una verdadera hecatombe donde las fuerzas del terrorismo, camufladas de izquierda, es decir, de Polo Democrático y otros disfraces entraran al  escenario político, poniendo en peligro la institucionalidad del país. En otras palabras la pérfida obra de Chávez daría frutos cuando en  el interior de la propia Venezuela comienza a replegarse el fenómeno del llamado socialismo del siglo XXI, el error histórico más grave de la república vecina. 

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Colombia huérfana sin Uribe

¿Qué pasaría en el evento de que Uribe no fuera nuevamente candidato? Que las fuerzas uribistas quedarían a la deriva, improvisando en la búsqueda de una figura siquiera lejanamente parecida al extraordinario presidente que hoy tenemos—reconocido internacionalmente como el cuarto mejor en el concierto de América—. Las ya mencionadas fuerzas aristocráticas de la izquierda creerían despejado el camino para imponer el diabólico proyecto de Chávez. ¿Puede alguien imaginar al Polo Democrático—el de los resentidos de todos los estratos sociales y los oportunistas de todas las calañas—, convertido en un partido vociferante, pidiendo falsa «justicia social», convocando al levantamiento, desafiando la institucionalidad, convencido de que llegó su hora?

Pero, ¿cuál hora es la que buscan los integrantes del Polo, es decir, la izquierda terrorista?  La de copar las posiciones de poder para hacer lo que los revolucionarios de 1.917 hicieron en Rusia, liquidar a los «zares» criollos, cortar cabezas al por mayor para dar paso al «gobierno del proletariado», o sea , al de los resentidos que encontrarían la manera de resolver sus frustraciones y su impotencia y castigar sin piedad a todo quien tenga para comer, para terminar, como terminaron Stalin y Mao, o Castro, o Chávez, con una especie de reinado con representación de toda su familia en el gobierno.

Causa mortal repugnancia escuchar en el  paraninfo de las leyes a los exégetas de las minorías acorralar a prohombres, ahora matriculados en los bandos de la U, como si no tuvieran razones más que suficientes para pulverizarlos, no solo por su  tremebundo pasado, cuando se aposentaron en las huestes de los infractores, sino por su presente saboteador con posturas que los colocan inexorablemente en las guaridas de la subversión.

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Publicada por: Gabriel Angarita Buitrago