2008-12-13 05:00:00

La resurrección del maniqueísmo

El maniqueísmo nació en Asia en el siglo III de N.E. pero, por esta época, 18 centurias más tarde, algunas de sus manifestaciones han vuelto a tomar impulso en Colombia, como se puede corroborar al oír y analizar las entrevistas y afirmaciones que hacen a los medios de comunicación muchos personajes políticos. Ellos consideran que sus opiniones son el norte y que la posición de sus contradictores es solo espesa bruma.

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La resurrección del maniqueísmo

Los maniqueistas tienen confianza  absoluta en sus ideas, en su moral y un desdén sin par  de todo pensamiento distinto al suyo.

Una de las formas de maniqueísmo que más ha calado entre nosotros es el maniqueísmo político. Este considera perfecto e insustituible su ideario, demoniza a su contrario y en ese ajetreo de ensalzar lo propio y satanizar lo de otros abunda en contradicciones, pero insiste en que lo suyo es absolutamente bueno y las ideas que chocan con sus posiciones son equivocadas y obtusas.   

El país no se ha detenido a analizar el daño que le hace el dejar que el maniqueísmo político  cada día cale más pues él se alimenta de fanatismo y éste lanza a los pueblos a remolinos de sangre y luchas fratricidas.

A partir de 1946, en Colombia, el maniqueísmo político hizo su agosto y el fanatismo que infló fue el motor que desató la horrenda violencia política en que nos hundimos, esa que logró mutaciones con el paso de los años  y terminó pariendo las actuales formas de ciego y demencial conflicto armado interno que vivimos.

¿Y a esa incontrolada hoguera la vamos a avivar con nuevas y frescas dosis de maniqueísmo?
La fórmula contemporánea del maniqueísmo es una receta donde con ideas poco sólidas y posiciones a medio cocinar, un conocimiento limitado de los hechos y poco estudio de sus antecedentes, se rebaten las propuestas de los otros.

Hoy, en Colombia hay maniqueísmo de derecha, de izquierda y de centro.

Hace poco Fabio Echeverri Correa, defensor del Presidente Uribe Vélez a rajatabla, puso de presente la forma maniqueista como los defensores del referendo ensalzan su propuesta y criticó con franqueza como ellos afirman que pese a que tal proposición tiene problemas morales, éticos y no se amolda a la legislación vigente, debe salir airosa. Tiene razón el doctor Echeverri.

Maniqueistas son, desde otra orilla, los razonamientos del senador Juan Fernando Cristo para justificar el porqué votó por el doctor Alejandro Ordóñez Maldonado al momento de elegir Procurador General de la Nación. Y maniqueistas han sido muchas de las posiciones del senador Jaime Dussán.

Maniqueista fue la posición del senador estadounidense Joseph McCarthy a principios de los años 50 y provocó un huracán de oscuras, injustas y nefastas persecuciones políticas. Y muy cerca de ese abismo estamos en Colombia si no corregimos el rumbo de muchas de las posiciones que se están adoptando para defender ideas y posturas políticas. 

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Publicada por: REDACCION EDITORIAL