2008-12-16 21:53:27

Elegancia y Confort

Buscando tener en el mercado una oferta intermedia en cuanto a calidad de calzado, César Augusto Oyaga Camargo, comenzó hace 20 años junto con un amigo su empresa Bonelly.

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Elegancia y Confort

Con la timidez propia de quien comienza un campo poco explorado, empezaron a analizar las necesidades del mercado para poder ajustarse a las exigencias de quienes serían sus clientes.

“Para esa época se usaba mucho el zapato clásico, diseños tradicionales que los hombres usaban en su diario vivir. Sin embargo comenzó a imponerse una línea más sport, que nos obligó a pensar en nuevos diseños”, recuerda César Augusto.

Sus conocimientos como Ingeniero Industrial egresado de la UIS, y experiencias laborales anteriores relacionadas con el tema de la marroquinería, sirvieron como base para empezar a ver crecer su empresa.

Además, esa experiencia de dos décadas, es la que le da a César Augusto la propiedad y fluidez al hablar del tema de calzado. Un tema que lo apasiona y que lo hace soñar con ver su empresa cada vez más próspera y recordada entre los compradores que día a día enmarcan sus pasos con los zapatos que él fabrica en su empresa.

Pasos pequeños

Al principio en la fábrica de calzado trabajaban nueve personas, y César Augusto y su amigo se dedicaban a la comercialización de los zapatos, que eran fabricados por pedido para ser distribuidos al por mayor en diferentes almacenes de la ciudad.

“Sabíamos que era un mercado muy exigente y por eso no podíamos arriesgar grandes sumas de dinero en una producción exagerada, entonces siempre hacíamos todo bajo pedido”.

Desde el principio las características del producto estuvieron claras. “Queríamos que fuera un calzado que combinara el confort y la elegancia, pero que además tuviera la garantía y el respaldo de fábrica nacional que no ofrecían los productos que en ese momento se vendían importados en el mercado local”, señala el empresario.

Poco a poco se fueron posicionando entre los compradores locales. Tanto así que quienes ya conocían el producto llegaban hasta la fábrica de César Augusto para encargar  sus propios modelos.

“Fue entonces cuando decidimos tener nuestro propio punto de venta, y pasar de vender únicamente al por mayor y experimentar al detal. Comenzamos con un local en el centro comercial de los cinemas de Cabecera que para la época tenía mucha acogida en el comercio local”, señala Oyaga.

Allí empezaron a abrir sus horizontes del mercado. Empezaron a vender sus productos en las principales ciudades capitales, donde cada vez eran más los comerciantes interesados en la distribución de los zapatos de gama alta que se fabricaban en Bucaramanga y que ya tenían muy buena fama entre los compradores nacionales.

“Siempre hemos tenido muy claro que nuestros principales competidores son los zapatos importados, porque manejan estándares de calidad muy altos que nosotros debemos cumplir, obviamente adaptándolos a las necesidades de los clientes latinos, que tienen características muy diferentes a los europeos”, dice.

Elegancia y calidad

Tras lograr el reconocimiento de los compradores nacionales y a tan sólo cuatro años de haber incursionado en el mercado, César Augusto decidió conquistar mercados internacionales. Fue así como comenzó a participar en las ferias internacionales de calzado que se realizan en Bogotá y poco a poco fue ganando un número importante de clientes en Centroamérica.

“Todo esto fue un logro muy importante para una empresa como  Calzado Bonelly, que fue hecha a pulso, con mucho esfuerzo pero con la convicción de que siempre la calidad del producto era lo más importante. Fue un reconocimiento a todo el esfuerzo que se había hecho para conquistar un mercado tan exigente como es el del comprador de calzado”, cuenta César Augusto.

Ahora su local está ubicado en un centro comercial mucho más moderno, y con la satisfacción de haber logrado forjar poco a poco la empresa con la que siempre soñó, ya comienza a planear el futuro. “Para el próximo año esperamos tener nuestros propios puntos de venta en ciudades donde hemos tenido muy buena acogida como Cali, Pereira, Barranquilla y Montería. Además seguiremos realizando nuestras habituales giras comerciales por diferentes ciudades capitales para ofrecer las dos colección que anualmente producimos”, afirma el empresario.

Además asegura que por tratarse de un calzado que en un 80% es fabricado a mano, entre más crecimiento tenga su empresa, mayor posibilidades de generar empleo en la región tendrá, así como hoy, luego de haber empezado con nueve empleados, cuenta con 36 personas que trabajan con él en temporadas altas y 18 que se encargan de la producción en temporada baja.

“Me siento muy feliz de ver el camino que hemos recorrido con mi empresa, pero sé que quedan muchas cosas por hacer, y el compromiso de calidad y elegancia será el lema que eternizará a Bonelly”, concluye Oyaga.

 

 

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Publicada por: srojas@vanguardia.comSonia Isabel Rojas Díaz