2008-12-17 05:00:00

Oasis

Contaba la Madre Teresa de Calcuta que un día se acercó a una anciana silenciosa y le preguntó:

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Oasis

¿Cómo está señora? Ah, de comer, bien. ¿Y está abrigada con este frío? Sí, de eso estoy bien.
Entonces, ¿está contenta, señora? No, dijo la anciana, y se puso a llorar de un modo inconsolable.
Después, cuando la Madre le dio un abrazo y la calmó, la señora dijo entristecida:
Mi hijo y mi nuera no vienen a visitarme y tampoco me llaman. Quisiera ver a mis nietos.
Dios quiera que esta historia toque conciencias dormidas y corazones cerrados.
La situación económica de muchos es deplorable, pero acaso hiere más la enfermedad del desamor.
Hay pobres en ricas mansiones que no carecen de bienes sino de amor, cariño y comprensión.
                      * * * *
Una mamá no entendía por qué uno de sus hijos era tan positivo y el otro tan amargado.
Una sicóloga le recomendó que le diera un regalo a cada uno para conocer mejor su reacción.
El día que los recibieron estaban ambas a la expectativa y llegó a la sala de la casa el niño pesimista.
Se desató en lamentos al tiempo que mostraba una preciosa bicicleta importada:
Me la compraron para que me caiga y me fracture, mi primo tiene una mejor, ese asiento talla mucho, este color es horrible, etc.
Un poco después apareció el niño optimista bien sonriente y muy contento con su obsequio.
En sus manos traía sólo una pequeña caja con estiércol y, cuando le preguntaron por qué estaba tan contento, dijo:
Me regalaron un caballito pony y voy a salir a buscarlo. La mamá quedó tan impactada que fue y le compró un caballito.

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Publicada por: Gonzalo Gallo