2008-12-21 05:00:00

El paso del tiempo

Al terminar el año se acostumbra reflexionar sobre el tiempo ya vivido (el pasado) y un porvenir deseado, imaginario y fantástico (el futuro). Casi siempre se evoca el pasado omitiendo y tratando de olvidar los recuerdos tristes y resaltando los alegres, intentando adivinar o predecir un futuro halagüeño, eludiendo considerar los males que el tiempo presente cuando es incierto y confuso nos sugiere como más probables o más posibles.

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El paso del tiempo

Los acontecimientos difieren mucho según se contemplen desde la perspectiva personal y biográfica o desde la perspectiva histórica y social. Dios ha sido generoso y benevolente con este octogenario intelectual, médico psiquiatra y escritor. Le ha permitido disfrutar de la vida y compartirla con una familia muy cariñosa y muy unida: con su esposa, compañera por más de medio siglo, paciente y comprensiva; con sus seis hijos, sus cónyuges y ocho nietos maravillosos que alegran todos ellos la vejez de sus padres y sus abuelos. Sus conciudadanos le han conferido en vida distinciones y premios mucho más allá de sus merecimientos. Debe a la Providencia el haberle permitido conservar hasta en la vejez sus facultades intelectuales y afectivas.

A pesar de los achaques físicos propios de su edad provecta sigue escribiendo y comentando el acontecer en sus columnas periodísticas dominicales, leyendo, disfrutando de la poesía y de la música clásica; conserva su sentido crítico y su inconformismo que lo llevan a discrepar y disentir del común de las gentes. Algunos de sus lectores se extrañan de lo que llaman su “negativismo”, por la amargura, desconsuelo y pesimismo que creen hallar en sus comentarios periodísticos; los juzgan impropios de alguien tan favorecido por la fortuna; le recomiendan que escriba y comente temas más amables. Pero él replica: “Siento dolor de Patria por todos los males que hoy aquejan a mi patria, y a mi pueblo.

Me duele Colombia. Como dijo alguna vez don Miguel de Unamuno: ´Siento dolor de Patria. Me duele España´. Llego hasta la hipérbole y la desmesura al exclamar: ´tengo dolor mundi´ (dolor del mundo) por la catástrofe que se avecina, que se ha desencadenado ya. El desenfrenado afán de lucro de los grandes financistas, y de algunos políticos que roban el erario y la codicia insaciable de los beneficiarios del comercio de fármacos psicoactivos ilegales han traído la ruina, el hambre y la miseria a millones de seres humanos y tal vez llegarán a derrumbar la economía mundial.

Dios no lo quiera”.
ADDENDA. En estos tiempos decembrinos de la Novena del Niño Dios, está de moda invocar a San José como “padre adoptivo” en vez de “padre putativo” de Jesús, que es lo correcto. Padre putativo es el tenido como padre, sin serlo. Padre adoptivo es quien adopta o recibe como hijo a alguien que no lo es. José no adoptó a Jesús, lo aceptó como encarnado por Dios en María, su esposa Virgen y ella aceptó voluntariamente la Encarnación que le anunció el Arcángel, nos dice La Escritura.

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Publicada por: ROBERTO SERPA FLÓREZ