2008-12-22 05:00:00

Del derecho al espacio público

Como ‘público’ se refiere a lo que pertenece a todo el pueblo, pues se comprende así la actitud de los vendedores ambulantes (que no son tan ambulantes todos, puesto que muchos tienen casetas encementadas y conexiones eléctricas “legales”) y los rebuscadores, que rechazan las presiones de la Policía. Ellos dicen que el espacio es público, y que ellos tienen derecho al trabajo. Así es. Y consideremos, además, lo que significa trasladar un ventorrillo de estos a un centro comercial adonde no van ni los espantos...

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Del derecho al espacio público

Pero, ¿cuál es la diferencia entre ellos y nosotros, en cuanto se refiere a lo de ‘pueblo’? Ninguna, al parecer, aunque ellos nos puedan gritar a la cara que somos ricos, quizá porque la plata nos alcanza para el jabón de cada día. Entre ellos y nosotros no hay diferencia; también somos pueblo, y también tenemos derecho al espacio de la calle (que está ahí para que la transitemos y no para que en ella hagamos las compras), y también tenemos derecho al trabajo, que normalmente es trabajando lo que estamos haciendo cuando intentamos caminar por las calles. Algo parecido sucede con los encapuchados de la UIS, que pasan por las aulas gritando y clamando por unos derechos, menos por el derecho que tienen los profesores de ganarse los tres pesos que les paga el Estado por las horas de clase.    

Entonces, ¿qué hacer con los vendedores callejeros, los rebuscadores y los mendigos? Pues el asunto es que los funcionarios del Estado pretenden resolver problemas con pañitos de agua tibia, y no se toman la molestia siquiera de precisar las causas de la situación. Una de ellas –el desplazamiento producido por la violencia en los campos– debiera ya haber llegado completamente a su fin si se considera efectiva la tan cacareada “seguridad democrática”.

Pero es solo una de las causas, no la raíz. En cambio, ¿no habrán pensado alguna vez los funcionarios en las consecuencias que van generando sus saqueos permanentes al erario? ¿No se les ocurrirá que cada impresionante tajada que sacan de un contrato se convierte en factor de más violencia y más pobreza para el pueblo? Es bastante probable que estos funcionarios de ahora hagan lo que han hecho siempre todos: apañárselas de algún modo, mientras termina su cuarto de hora y, de paso, van sacando cuanto pueden de las arcas para resolver ellos su vida y su futuro como políticos.
He ahí la verdadera raíz de nuestros problemas del espacio público.

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Publicada por: PUNO ARDILA