2008-12-29 05:00:00

El intercambio imposible

Al momento de escribir esta columna no había secuestrados liberados, ni siquiera información precisa de cómo y cuándo serían entregados los cautivos. Las Farc quieren show; eso está visto, y el Gobierno está empeñado en no aceptar delegaciones internacionales.

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El intercambio imposible

A los pobres prisioneros los liberarán. Las Farc ya dieron su palabra y la verdad es que se han quedado sin con qué alimentarlos. Prefieren además entregarlos antes de que les resulte un ‘Isaza’ que se gane el asilo en Francia, porque la desmovilización en las circunstancias en que se encuentra ese grupo guerrillero es la única salida racional si es que a esta guerra le queda todavía algo de ‘racionalidad’.

Perdón por la franqueza para despedir el año pero es que con el pasar de estos 365 días terminé de perder cualquier pedazo de objetividad cuando hablo de las Farc. Carezco de esa misma objetividad cuando me refiero a los paramilitares, pero es que a ellos me conformo con verlos de naranja, incomunicados y castigados lejos de los suyos en las cárceles de los Estados Unidos. Del otro lado nos queda Cano, el Mono Jojoy, Romaña, por mencionar sólo algunos de estos sanguinarios personajes. Perdón, de nuevo, pero a mí se me revuelve todo cuando pienso en los crímenes que juntos cometieron y me parece, como lo digo en el título de esta columna, un imposible completo que todavía sigan hablando de ‘intercambio humanitario’.

El intercambio es imposible por varias razones. La primera y más importante, es porque no es viable hablar en la modernidad de intercambio de algo diferente a objetos o asuntos puramente materiales. Es difícil sostener la idea de un intercambio de seres humanos y, aún en gracia de discusión, si ello fuera posible, tal vez se consideraría apenas razonable ese ‘intercambio humanitario’ tratándose de ‘prisioneros canjeables’ en igualdad de condiciones. Pero no.

Aquí hay unos capturados legítimos del Estado, que han infligido mal y que aún así cuentan con la opción de ver a los suyos, de comer algo digno, de intercambiar notas cada vez que les provoque con quien quieran y hasta de hacerse a permisos para salir de sus sitios de reclusión por buen comportamiento. Los del otro lado sufren y lo hacen sin parar. No comen, no duermen, no hablan con los que quieren. Sufren, injustificadamente además.

Pero el intercambio es imposible también porque en las cárceles quedan pocos que quieran volver a la guerrilla. Aunque unos cuantos escribieran una carta a la jefa guerrillera Piedad Córdoba hace poco, la mayoría de ellos quieren acogerse a la Ley de Justicia y Paz y nunca más volver a las Farc. Siendo así, ¿cómo intercambiar a quien no quiere ser parte de una monstruosidad tal?
El intercambio es imposible en el 2008.En el 2009 amanecerá y veremos. ¡Abrazos para todos..!

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Publicada por: José Manuel Acevedo M.