2008-12-31 05:00:00

Obama, Colombia y la droga

Eliminamos los carteles de Medellín y Cali pero los reemplazaron nuevos actores: la narcoguerrilla y los narcoparamilitares -que han sido más fuertes y han demostrado más capacidad para adquirir poder político a través de la parapolítica y la guerrillo-política-; además aparecen todos los días nuevos carteles de narcotraficantes delincuentes comunes que sustituyen a los que van siendo destruidos por las autoridades. Los narcoguerrilleros y los narcoparamilitares, que se han debilitado por la acción del gobierno Uribe, parece que ya se están recuperando a base de cambiar sus tácticas y sus estrategias.

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Obama, Colombia y la droga

Como si esto fuera poco se nos vino encima la lavadora de dólares DMG. Gracias a la droga y a la codicia de millones de incautos, amigos del dinero fácil, tres jóvenes de 28 años, Murcia y su secuaces, ambiciosos, amorales, delirantes de poder, solapados bajo un falso espíritu redentor, se transformaron de la noche a la mañana en superhombres económicos que según dice la prensa han llegado a embolatar entre 400 mil millones y 2,5 billones de pesos antes de ser atajados por un gobierno sorprendido y negligente ante la descomunal magnitud que habían adquirido estas empresas criminales.

¿Cuántos y cuáles otros monstruos económicos y violentos serán creados en el futuro en Colombia con base en las inmensas riquezas que genera la droga?  
Llevamos ya algo más de treinta años de ser asolados por la guerra de la droga, mantenida hasta ahora contra viento y marea por los gobiernos de las grandes potencias, en especial el de Estados Unidos.

Sin embargo los resultados de esta guerra son un fracaso, su impacto en el mercado es despreciable, no baja la producción de coca en Colombia y en el mundo. Aspiramos a que el gobierno de Barack Obama, quien ha conocido muy bien este grave problema en las calles de Chicago, desarrolle nuevas políticas que regularicen el consumo de drogas, que hagan que bajen los precios de la droga, tanto que se acabe el negocio del narcotráfico y surja así una real esperanza de paz permanente para Colombia.  

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Publicada por: Gabriel Galán Sarmiento