2009-01-02 05:00:00

Judas Tadeo Landínez y la pirámide

En afortunadas pinceladas de Mario Jaramillo en su obra “Libertad y Tolerancia” y en las memorias de Salvador Camacho Roldán, hemos encontrado algunos pasajes de la curiosa historia de Judas Tadeo Landínez , quien escandalizó a la incipiente sociedad colombiana con la primera pirámide que se conoció en la República de la Nueva Granada.

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Judas Tadeo Landínez y la pirámide

A fines de la década del 30, en el siglo XIX, comenzaron a formarse empresas comerciales y algunas de actividad financiera. Arublas, Santamarías y Uribes, formaban la pléyade de empresarios granadinos, alzados al lado del gobierno republicano.

En medio del frenesí capitalista surgió un inteligente boyacense, Judas Tadeo Landínez, quien estableció en 1841, la compañía de JIRO Y DESCUENTO, que prestaba los siguientes servicios: Descontar billetes y obligaciones a uno y medio por ciento mensual y admitir depósitos de dinero que ganarán un interés por el tiempo y términos en que se convenga con la dirección de la compañía que dará garantía a satisfacción del propietario. En desarrollo de esta actividad, mientras el interés corriente era al 1%, el señor Landínez pagaba al 2%.

El prestigio de Landínez, creció y logró adquirir muchos bienes y amasar una gran fortuna. “Adquirió a crédito haciendas en todo el país y las mejores de la Sabana de Bogotá: Novillero (la antigua propiedad del Márquez de San Jorge), Tibaitatá, La Majada, San Pedro, Merinda, La Esperanza, Palo Quemado, Hato de Punza, Tunjuelo, La Fiscala, Buena Vista, El Salitre, Santa Bárbara y muchas más”. “Todas las minas de sal cayeron en su poder: Zipaquirá, Nemocón, Tausa, Chita, Chinebaque, Recetor, Pajarito, Cocoacho y Gualibito.

Se hizo también propietario de las más importantes minas de carbón de la Sabana de Bogotá. En la capital de la República y en otras ciudades adquirió numerosos almacenes que constituyeron un verdadera cadena, las mejores recuas de mulas y los mejores arrieros estaban a su servicio. Incursionó en la exportación de tabaco y para completar tan amplio imperio económico, fundó la primera compañía de seguros de Colombia”.

Pero todo fue una ilusión y llegó un momento en el que no pudo cumplir con sus obligaciones y cayó en bancarrota.

El abogado Ezequiel Rojas quien años después escribió el primer programa del partido liberal, representó a los acreedores y Judas Tadeo Landínez fue a dar a la cárcel. Pero este epílogo triste tiene también algo de pintoresco, mientras Landínez pierde todo, uno de sus socios José María Plata, huye secretamente, a lomo de mula por los caminos de la Sabana. Diez años después don José María Plata regresó y fue nombrado Ministro de Hacienda.

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Publicada por: GUSTAVO GALVIS ARENAS