2009-01-04 05:00:00

El año que viene

Esta vez no hay que ser adivino, porque el año comenzó hace varios meses: la victoria de Obama, la quiebra de Wall Street y el enredo de Uribe son tres hechos tan gruesos que ya estamos viviendo en otra época.

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El año que viene

Nadie sabe muy bien lo que hará Obama, pero sabemos que acabó la era Bush: una superpotencia camorrera y torpe, un boom del capitalismo de casino y un fundamentalismo religioso agobiador.

La popularidad sin límites de Obama se debe simplemente a que el planeta ha vuelto a respirar. Respira porque en Washington habrá otra vez un Presidente inteligente, rodeado de esa gente inteligente que analiza el problema antes de ejecutar la solución. Con Obama habrá diálogo y espacio para los argumentos racionales, de manera que ahora por lo menos será posible acertar.

Pero todo lo demás es cuesta arriba porque la crisis económica en el fondo no es sino un cambio de época: la época de la prosperidad al debe en Estados Unidos. Durante 20 años los norteamericanos pudieron comprar bienes baratos de la China e invertir los ahorros baratos de la China en Wall Street y en viviendas en Palm Beach. Pero la burbuja reventó, y lo que sigue es un esfuerzo colosal -y artificial- de Obama para evitar o suavizar el apretón.

Los coletazos de ese huracán se sentirán en todos los países -incluyendo a los que creen estar “blindados”-. Y no todos los efectos serán negativos: el petróleo y los alimentos se han vuelto más baratos, y esto es un alivio para los pobres y para la madre Tierra que ya no daba más. Pero otros muchos pobres perderán el empleo, la camisa y el pan, lo que además de ser un retroceso para la humanidad, va a agravar las protestas y el conflicto social.

Colombia siempre ha sido una excepción, porque los pobres de aquí no protestan o porque la política no tiene contenido social. Pero la recesión mundial sí afecta a Uribe, porque los ricos son ingratos y no les va a gustar que caigan las exportaciones, la inversión extranjera, las remesas y la ayuda militar americana. Mucho menos les gusta que al Presidente Obama no le guste Uribe.

El enredo de Uribe consiste pues en que pasó la era Bush y en que el 7% de crecimiento económico no era fruto de la seguridad democrática sino del boom mundial. Pero en este país soberano y blindado cuentan más los tres golpes domésticos que el Presidente recibió el año ha pasado y con alguna ayuda del propio Presidente: los falsos positivos, las pirámides y la ruptura interna del uribismo.

Los falsos positivos son un golpe simbólico pero brutal a la seguridad democrática. Las pirámides son el fracaso de un modelo social que los pobres le están cobrando a Uribe. La ruptura del uribismo es la puja imposible por mantener el caudillismo sin el caudillo.

Uribe quiere y necesita reelegirse, pero esos tres golpes le sacaron el aire. Si 2008 fue el año de la inflexión, 2009 será el de la confrontación: seguir con Uribe o volver al mar de babas, porque en Colombia no cabe otro futuro.

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Publicada por: Hernando Gómez Buendía