2009-01-05 05:00:00

Hecatombe latinoamericana

A comienzos del Siglo XX hubo dos guerras mundiales en el continente europeo, cuyas naciones se abrieron por razones ideológicas de líderes totalitarios que condujeron, finalmente, al holocausto Nazi.

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Hecatombe latinoamericana

El papel de América Latina fue tangencial en estos episodios y fue apenas durante la Guerra Fría, que habría de venir después, cuando los efectos de estos conflictos llegaron a sentirse, con la actuación de guerrillas marxistas que ansiaban hacerse al poder por los medios que todos conocemos. Con todo eso, esta parte del continente americano no se había visto involucrada en lo que podríamos llamar «una guerra de verdad».

La confrontación que vive Latinoamérica hoy—sorda y traicionera—, es muy distinta a las demás ocurridas en la historia de la humanidad, y también más grave. Es diferente, porque no compromete la movilización de ejércitos como en las guerras convencionales, y más peligrosa porque tiene que ver con un juego político que ya se dio y fracasó en otro lugar del mundo—una medicina que mata en vez de curar—, pero que unos cuantos ilusos quieren imponer aquí como salida para la crisis social, a riesgo de causar una hecatombe.

Mientras en Europa confrontaron los ejércitos de Hitler, Stalin y Mussolini, entre otros, en esta parte del mundo están en juego, fundamentalmente, las cartas enfermizas de Chávez, Evo Morales, Correa, Kirtchner y Ortega, cinco singulares exponentes del comunismo retardatario y superado en el resto del mundo que sueñan con vendernos, como nueva y conveniente, una reedición de este sistema que sólo genera hambre y discordia, como sucede en Cuba, ejemplo tradicional, y en Venezuela, el fallido modelo de vanguardia, donde se gesta una crisis que, cuando estalle, equivaldrá a cien caracazos que causarán muerte y desolación.

Esta guerra latinoamericana, liderada por locos mesiánicos, va a significar nuevos atrasos en el desarrollo de la región: cada vez que se retorna a la estatización, como en Venezuela, Argentina y Bolivia, se da un paso atrás en la historia, a los tiempos de las guerras europeas y de los subsiguientes conflictos mundiales que habrían de culminar con la caída del Muro de Berlín y lo que entonces fue considerada la muerte del comunismo. Cuando la enfermedad pase —y tendrá que pasar—, estos países tendrán que recoger sus pedacitos y buscar la manera de reconstruirse, con un precio quizá peor que el que pagó Europa por su gran estulticia…

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Publicada por: Gabriel Angarita Buitrago