2009-01-06 05:00:00

¬ŅS√≥lo un nuevo a√Īo m√°s?

Que el primero de enero sea el inicio de un nuevo a√Īo, es arbitrario. Pudiera ser diferente si nos atuvi√©ramos a otro calendario, como por ejemplo el chino,¬† o el guane.

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¬ŅS√≥lo un nuevo a√Īo m√°s?

Pero la cultura¬† pone unas fronteras temporales, que nos permiten un tiempo para hacer balances, para disfrutar, para olvidar, para¬† hacer nuevos planes, replantear sue√Īos y deseos, y claro,¬† comprometer¬†¬† prop√≥sitos.

Los  tiempos de bonanza facilitan la tarea, los momentos difíciles, como los actuales, la complican.

Nos han hecho saber, que ante la recesión económica mundial, debemos en lo posible cancelar nuestras deudas o al menos no adquirir nuevos créditos. Que el gasto suntuario debe estar proscrito. Que debemos redoblar nuestro esfuerzo para que nuestra actividad productiva se haga con mayor eficiencia.

También nos han dicho que la crisis financiera antecede  en un semestre a  la afectación de la economía real, la que trae  consigo pérdidas de empleos y alzas en la canasta familiar, por lo cual será el segundo semestre de 2009, el momento  más indeseable. Durante el primero, todavía oiremos cantos de sirena para gastar y endeudarnos.

Ante  los  pronósticos pareciera  que en la abstención está la clave. Si hay dudas, abstente.

Lo anterior me recuerda al antiguo testamento y con √©l,¬†¬† aquel proverbio que reza: ¬ďEl que es tardo para la ira es rico de inteligencia; el que es pronto para la c√≥lera hace muchas locuras¬Ē, y reflexiono sobre esta recomendaci√≥n sagrada para afrontar la crisis por venir.

Como la economía determina  pero la política domina, creo, que el proverbio nos sirve para buscar y encontrar liderazgos  sustentados en la inteligencia y la reflexión, más que en el arrojo, la iracundez y la terquedad.

He conversado con j√≥venes inmersos en el momento pero √°vidos de respuestas para el futuro. Coinciden en la necesidad de rescatar valores, de abandonar el pragmatismo contempor√°neo, de construir¬† acuerdos. Leo el reportaje a Serpa en El Espectador y me¬† anima encontrar su deseo de ser recordado como un gobernante honrado que¬† no solo por sus obras.¬† Generaciones distantes y concordantes¬† que me permiten alimentar la esperanza que de pronto no estamos iniciando un nuevo a√Īo,¬† sino una nueva era.

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Publicada por: Jaime Calderón Herrera