2009-01-13 05:00:00

O le apostamos al ambiente, oÂ…

Las toneladas de basura y de químicos que llegan a las quebradas y ríos; los altos niveles de ruido, que en ocasiones superan los 75 decibeles; la tala de árboles; la proliferación de asentamientos subnormales sin redes públicas, que arrojan desechos a la escarpa; y los incrementos en los índices de material particulado y ozono troposférico, se constituyen en los contaminantes que afectan en mayor medida a los habitantes del área metropolitana de la capital santandereana.

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O le apostamos al ambiente, oÂ…

La denuncia la hizo la propia Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, CDMB, entidad que advirtió la importancia de unir esfuerzos para reducir cuanto antes estos altos niveles de contaminación.

Elvia Hercilia Páez Gómez, directora general de la citada entidad, dijo que los carros son los que más contaminan. De hecho, todo el tránsito automotor del área es responsable del 86% de la contaminación atmosférica, sin contar que cada vez más llegan a las calles nuevos vehículos.

Según los estudios hechos por la entidad, el aire que respiramos los bumangueses no sólo es gris, sino que además es peligroso para la salud.
“Con tanta contaminación, los ciudadanos ya no sólo respiran oxígeno, sino que además inhalan otros venenos que llegan a sus pulmones y que, a largo plazo, pueden causarles más enfermedades”, añadió.

En lo que tiene que ver con el sistema de fuentes hídricas, compuesto por corrientes superficiales en las cabeceras de los ríos de Oro, Frío, Suratá y Tona, explicó que los vertimientos industriales y domésticos, las obstrucciones en los sistemas de alcantarillado y las conexiones fraudulentas de las aguas negras, son las principales causas del deterioro de tales fuentes.

Tras este desolador panorama ambiental, la funcionaria les hizo un serio llamado a las autoridades locales para que, en conjunto, tomen medidas tendientes a bajar estos altos indicadores de contaminación.

‘Ciudad ambiental’

Elvia Hercilia Páez Gómez, directora de la CDMB, les propuso a los gobernantes diseñar lo que ella denominó: ‘Una Ciudad Región Ambiental’.
Según ella, el territorio del área tiene una extensión de 123,553 hectáreas, de las cuales el 5% corresponde a la zona urbana, 2% a zona de expansión urbana, 4% suburbano, 55% de protección y el 35% rural.

Lo anterior quiere decir que cerca del 94% de la población del área se concentra en el 5% del territorio que, además, presenta una alta amenaza a riesgos naturales como deslizamientos de tierra e inundaciones.

Advirtió que es importante hacer un trabajo de prospectiva territorial, el cual permitirá visionar un mejor horizonte ecológico.
“Se deben formular estrategias ambientales para lograr sanear el aire que respiramos, pero esa es una tarea que debe empezar desde ya”, sentenció.
Recordó, por ejemplo, que no se puede olvidar que el principal polo comercial del área, que es Bucaramanga, tiene una limitante natural de escasez de tierra para su crecimiento.

A su juicio, la falta de tierra, sumada a la proliferación de invasiones, obliga a diseñar estrategias para evitar que las corrientes de agua continúen recibiendo la descarga de aguas residuales domésticas de tales ocupaciones ilegales.

De igual forma, dijo la funcionaria, hay que prestarle atención la calidad del aire, pues hoy presenta concentraciones significativas de material particulado menor a 10 micras, ozono troposférico y óxidos de nitrógeno, generados, entre otros factores, por fuentes móviles que concurren a zonas centrales donde se densifica la actividad comercial.

 

 

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Publicada por: eardila@vanguardia.comEuclides Ardila Rueda