2009-01-14 05:00:00

Oasis

Actuamos como si el lujo y la comodidad fueran indispensables y lo más importante en la vida.

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Oasis

La verdad es que lo único que necesitamos para ser realmente felices es algo bueno por lo cual entusiasmarnos.
La anterior reflexión es de Charles Kingsley, un novelista inglés y brota del manantial de la sabiduría.
Casi siempre la felicidad depende más de apreciar lo pequeño que de hechos grandiosos o extraordinarios.
La felicidad no está en ropa de marca, más dígitos en una cuenta, otra casa o un carro muy lujoso.
Está en la bondad que te acompaña, en la paz que vives e irradias; nace de llenar de amor tu vida y las de los demás.
Es un estado de gracia, incluso en medio de un frío laberinto o en la más oscura encrucijada.
Felicidad es paz interior, es una conciencia iluminada, es estar en permanente sintonía con Dios.
Así actúa el fracasado: Es individualista, no trabaja en equipo y no tiene un rumbo claro.
No confía en sus capacidades, se queja de todo y vive frustrado y presionado por el trabajo
Se deja dominar por la rutina con una actitud apática y desinteresada, como si nada le importara realmente
Es inconstante, desconfiado, no tolera la frustración y abandona lo poco que logra iniciar.
No asume responsabilidades, evade el esfuerzo y responde con un típico: “eso no me toca a mí” o un “yo no sé nada de eso”
Sus relaciones son conflictivas porque están envenenadas por el egoísmo y los intereses mezquinos.
Quien así obra culpa a los otros o a la mala suerte de las desdichas que él mismo crea con su mal carácter.
Por eso, mírate en ese espejo para hacer todo lo contrario y lograr lo que sueñas con una pasión indomable.

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Publicada por: Gonzalo Gallo