2008-07-14 21:04:02

Hay que extraditarlos

Por estos días, se ha presentado una polémica bastante interesante alrededor de si los guerrilleros capturados en la operación Jaque que permitió el rescate de Ingrid Betancour, los tres estadounidenses y once miembros de las Fuerzas Armadas, deben ser extraditados a los Estados Unidos.

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Hay que extraditarlos

Sobre el tema se han pronunciado diferentes expertos y personalidades como el ministro de Defensa Juan Manuel Santos, quien afirma con justa razón y argumentos persuasivos que alias César y alias Gafas, integrantes de las Farc que mantenían en cautiverio a los secuestrados en condiciones infrahumanas, deberían responderle por sus crímenes, cometidos aquí, a la justicia nacional y por lo tanto, purgar sus penas en Colombia.

Sin embargo, las razones para enviarlos a los Estados Unidos también son poderosas y en aras del pragmatismo y la realidad nacional, deberían ser tenidas muy en cuenta al momento de tomar la decisión.

Es que para comenzar, existen dos requisitos necesarios para que se haga justicia en este caso tan particular.

El primero es tan sencillo y elemental como que no haya impunidad y el segundo, que el castigo para esos delincuentes de lesa humanidad sea proporcional al daño cometido.

Como no hay que ser un experto en derecho penal ni mucho menos un avezado analista de la realidad nacional, la conclusión a la que se llega al respecto es bastante obvia. El cumplimiento de esos requisitos internamente en Colombia es, por decir lo menos, bastante difícil. Y es bastante difícil, porque en el ámbito judicial, las rebajas de penas contempladas en la ley y el futuro incierto en cuanto a indultos o perdones especiales que puedan llegar a requerirse para firmar una paz, por ejemplo, harían factible que esos dos criminales eventualmente salgan de la cárcel.

Y es precisamente ese punto, el de la cárcel, del cual se desprende el otro interrogante como lo es el hecho de que ni siquiera el Estado colombiano es capaz de asegurar que alias César y Gafas no puedan escaparse en cualquier momento.

Lamentablemente las prisiones colombianas no tienen un buen historial en lo que a seguridad se refiere y los recursos que habría que destinar a evitar una fuga no serían de menor cuantía.

A manera de conclusión, en los Estados Unidos esas dos debilidades estructurales estarían solucionadas, aunque es necesario llamar la atención en que una extradición como las de los últimos tiempos, tampoco sería el camino a seguir.

En otras palabras, enviar a los dos criminales de las Farc al país del norte debe considerarse muy seriamente, sí, pero corrigiendo el acuerdo para que no sucedan hechos que han despertado la indignación nacional tales como la excarcelación de reconocidos narcotraficantes a cambio de información que raramente le ha servido a las instituciones colombianas.

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