2008-07-12 10:58:41

La sumisión

No cabría dar a ciertos castigos la denominación de “recompensas negativas”. Mejor hablemos de imposiciones, intimidaciones, mordazas, censuras o silenciamientos. Quiero referirme a las actitudes que asumen no pocos jefes (prepotentes y arrogantes, a quienes el poder se les “sube a la cabeza”) ante reparos, observaciones o críticas, provenientes de terceros que se ven obligados a soportar incomodidades generadas por indolencia u omisiones, mas que por acciones, de tal clase de “jefes”.¿Por qué dichos personajes olvidan que son seres humanos y que, como tales, pueden errar? Y, de hecho, cometen equivocaciones en distintas ocasiones. ¿Por qué olvidan que si sobre ellos recae una gran diversidad y cantidad de responsabilidades, aunque trabajen excesivamente no pueden atenderlas todas; o no todas acertadamente? ¿Por qué ignoran que entre sus conciudadanos y con mayor razón, dentro de sus colaboradores inmediatos, existen personas bien intencionadas y en condiciones de hacerles ver tal o cual falla, tal o cual mejor forma para enfocar o solucionar una dificultad?Las respuestas a tales “por qué” están, desde luego, estrechamente ligadas a lo que conocemos como “la naturaleza humana”; a que no todos podemos practicar -en buen grado- la humildad, la sencillez, la mansedumbre. Y claro, cuando el personaje no se percata de que es engreído, prepotente o soberbio, pues “nada que hacer”, como se dice ahora. En esas circunstancias, no solo perdemos quienes directa o indirectamente hemos de aguantar las molestias a las que somos ajenos, sino pierde el respectivo jefe, quien -por construir una barrera sicológica a su alrededor- se priva del buen consejo hasta de sus mas cercanos compañeros de trabajo.Si usted, amigo lector, ha estado pensando que mis anteriores notas corresponden solo a las actitudes de algunos funcionarios estatales, debo decirle que no hay tal. Que en el sector privado son aún mas numerosos los casos de aquellos a quienes los “marea” el poder (especialmente el que origina don dinero), y se transforman en déspotas insoportables, amigos de la figuración, de la mentira, el engaño y la arrogancia.Al margen, tres definiciones tomadas del DRAE. Falange: Organización política, generalmente de signo autoritario; cada una de las partes articuladas de un dedo. Falaz: Embustero, falso; que halaga y atrae con falsas apariencias. Sumisión: Sometimiento de alguien a otra u otras personas.

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La sumisión
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Publicada por: Eduardo Parra Gómez