2008-07-13 10:42:12

La reconciliación

El presidente Uribe anunció en noviembre del año pasado que cesaba la mediación del Presidente Chávez entre el Gobierno y las Farc. A partir de ese momento fueron continuos los insultos y provocaciones de Chávez, quien llegó a ofrecer el estatus de beligerancia al grupo guerrillero. La guerra verbal arreció por unos días luego del ataque al campamento de Raúl Reyes, hasta que llegó el famoso apretón de manos en la cumbre del Grupo de Río.Chávez comenzó a suavizar su lenguaje y luego de felicitar a Uribe por la liberación de los secuestrados, celebraron la reunión del viernes en Venezuela.Se encerraron solos por varias horas y al parecer la catarsis fue benéfica, según indican la cordialidad y la satisfacción de ambos mandatarios al finalizar su encuentro.Uribe confesó que Chávez le reclamó por no haberlo llamado antes para suspender la mediación y aceptó su falta. Declaró que Venezuela y Colombia son naciones hermanas y propuso crear una agenda integral y muy dinámica que esté a la altura de los desafíos de los dos países. Reclamó que el comercio no debe ser visto solamente como actividad lucrativa, sino como un mecanismo para el mejoramiento de la calidad de vida de ambos pueblos.Uribe manifestó su voluntad de reconstruir las relaciones con Ecuador y Chávez prometió ayudar. Sobre la mediación extranjera, Uribe dijo que espera que sea posible un diálogo directo de los grupos guerrilleros con el gobierno y que la ayuda de los países amigos será bienvenida después, para verificar el cumplimiento de los eventuales acuerdos.La agenda fue eminentemente política, como correspondía. Los empresarios habían albergado la esperanza de que se trataran temas concretos del comercio, pero esos asuntos quedaron para los equipos binacionales que trabajarán para dinamizar el intercambio comercial, organizar encuentros de empresarios y viabilizar proyectos importantes como el ferrocarril que uniría a Venezuela con el Pacífico a través de los Llanos Orientales, la navegación fluvial y la ampliación de la frontera agrícola.Respiramos aliviados al normalizar las relaciones con nuestro segundo socio comercial, al que el año pasado le vendimos 5.210 millones de dólares, 93% más que en el 2006 y cuatro veces el valor de lo que les compramos en el mismo periodo. Pero sin querer aguar la fiesta, tengo dos observaciones. La primera, ¿seguirá creciendo el comercio mientras Venezuela va en un deterioro acelerado de sus indicadores económicos? La segunda, mucho más importante: si defender la dignidad nacional significa volver a renunciar a ese comercio, nos tocará apretarnos el cinturón y cerrar filas alrededor de nuestro Presidente.

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La reconciliación
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Publicada por: Martha Elena Pinto