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Lunes 30 de Julio de 2012 - 12:01 AM

Hombre murió tras ser herido con arma blanca

Luna Vargas trabajaba como ‘cotero’ o cargador de bultos en Centroabastos. Según su familia, también se desempeñaba como cargador de madera. Tenía 27 años. (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
El asesinato de John Jairo Luna Vargas, de 27 años, aún es un misterio para su familia y los vecinos que fueron testigos de su muerte.

 

Según narraron algunas personas a esta redacción, la víctima se encontraba departiendo con su esposa y con varios amigos en un establecimiento público ubicado en la carrera 18 con calle 28, cerca de la residencia donde vivía con su pareja. 

En medio de la charla y de las cervezas, ninguno de los que allí se encontraban notó algo extraño. Sólo vieron cuando Luna Vargas se paró de su silla y entró al baño. 

Otros aseguran que el primero en entrar al baño fue el presunto agresor y que antes del enfrentamiento la víctima le invitó una cerveza. Sin embargo, todas estas hipótesis deben ser esclarecidas por la autoridad competente. 

Minutos después se armó el escándalo. El cuerpo ensangrentado de Luna Vargas y su esposa tratando de animarlo marcaron la noche de los que allí se tomaban unos tragos. 

La víctima tenía dos heridas en la parte alta del cuello, estaba pálido y en medio del dolor que le embargaba, pedía ayuda. Uno de los testigos vio cuando el agresor huía y junto a él también corría un vecino de la víctima, habitante de la residencia, cuyo paradero es desconocido. 

Fue entonces cuando llegó una patrulla de la Policía y lo trasladó hasta el Hospital Universitario de Santander, HUS. Allí, los galenos le brindaron toda la atención posible, pero John Jairo Luna Vargas falleció.

El golpe de un cerdo le quitó la vida 
En otros hechos ocurridos este fin de semana, se conoció la muerte de un hombre de 54 años, identificado como Ramón del Carmen Ortega. 

El hecho se presentó el pasado martes en zona rural del El Nogal, al norte de Bucaramanga. Cuando la víctima trataba de bajar un cerdo y montarlo a un vehículo, el animal lo golpeo fuertemente en el pecho. 

Adolorido, Ortega llegó a su casa ubicada en el barrio Colorados y le contó a sus familiares lo ocurrido. No buscó ayuda médica y pensó que el dolor se le calmaría. Sin embargo, tres días después la víctima buscó ayuda en el Hospital del Norte porque no
podía respirar. Por la afección que tenía en sus pulmones, los galenos lo trasladaron al Hospital Universitario de Santander. 

Allí permaneció con un respirador manual que le ayudó a estabilizar la respiración. No obstante, su cuerpo no resistió y el sábado en la noche falleció.
Publicada por: REDACCIÓN JUDICIAL
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