Martes 15 de Mayo de 2018 - 12:01 AM

En Bucaramanga son atendidos dos menores quemados tras explosión de pimpina de gasolina

Los niños, al parecer iban a utilizar una motosierra para cortar leña. Al prender fuego, la pimpina produjo una explosión.

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Archivo/VANGUARDIALIBERAL
Los niños de 13 y 16 años permanecen bajo atención médica y su pronóstico es reservado. Una pequeña de seis años murió tras el incidente.
(Foto: Archivo/VANGUARDIALIBERAL)

El infortunio se ensañó contra una humilde familia de campesinos en Santa Rosa, sur de Bolívar, que en vez de disfrutar de los agasajos que a las madres la población ofrecía en su honor, terminó sufriendo una tragedia que aún no cesa.

Luis Álvaro Mendoza y Alba Sánchez lloran la muerte de su hija de seis años, y ruegan a Dios para que sus otros dos pequeños, de 13 y 16 años, se salven.

Los infantes resultaron quemados, la mañana del pasado domingo, cuando intentaban manipular una motosierra con la que cortarían leña, una tarea que comúnmente ejecutaban en la finca de sus padres, ubicada en la vereda La Varita del corregimiento Los Canelos.

Los menores estaban solos en la parcela, porque Luis Álvaro y Alba se habían trasladado a otra finca, a una hora de camino, para asistir a una reunión comunitaria.

Los niños se disponían a cargar la motosierra con gasolina, cuando al parecer, el de 13 años prendió fuego y una chispa alcanzó la pimpina que contenía el combustible.

Sus otros dos hermanos estaban cerca, por lo que fueron envueltos rápidamente por las llamas. Cuando los padres llegaron a la vivienda se encontraron con la desgracia. Sus hijos estaban ennegrecidas, retorciéndose del dolor.

“Soy propietario de la única droguería que existe en Los Canelos, y mi esposa - Magali Rubiano - es la enfermera del corregimiento. El caserío no cuenta con el servicio de médicos, sino con una enfermera que presta los servicios de promoción y prevención en salud. A mi esposa la llamaron a las 4:00 p.m. pidiendo auxilio, le pedían que les colaborara. A los niños los traían en una camioneta, mi esposa se los encontró en el camino, un amigo se ofreció a llevarla”, narró José Nolel Romero, docente y propietario de la droguería del corregimiento Los Canelos.

El desespero de los progenitores era evidente, el dolor que las quemaduras de segundo y tercer grado infligían en las frágiles humanidades de los pequeños era inenarrable.

La niña pedía agua, se estaba quemando por dentro. “Mamita no me deje morir”, clamaba. Sus hermanos viajaban a su lado, hacia el hospital de Santa Rosa.

Pero rumbo al centro médico, la pequeña falleció, y solo un milagro podría salvar a sus hermanos.

Muy graves

En un helicóptero del Batallón de Selva No. 48 fueron transportados a Bucaramanga los niños de 13 y 16 años, hermanos de la pequeña fallecida. Ingresaron la madrugada de ayer al pabellón de quemados del Hospital Universitario de Santander. Su estado de salud es grave, y de pronóstico reservado.

El jefe del pabellón, Carlos Ramírez, indicó que los infantes presentan quemaduras de segundo y tercer grado, en el 70% de la superficie corporal. “Están muy graves”, aseguró.

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Publicada por: MARCELO ALMARIO CHÁVEZ
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