Domingo 26 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

Las historias del taxista y el presidiario baleados en el Centro de Bucaramanga

El atentado iba dirigido contra Henry Agudelo, de 41 años, quien minutos antes había salido de la Cárcel Modelo de Bucaramanga con un permiso de 72 horas. El taxista fue víctima de un homicidio colateral.

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César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL
Ayer los cuerpos de los dos fallecidos fueron entregados a sus familiares en la morgue de Medicina Legal.
(Foto: César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL)
Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL
El taxista Isidro Serrano Niño era oriundo de Bogotá.
(Foto: Suministrada / VANGUARDIA LIBERAL)

Isidro Serrano Niño llevaba más de 15 años recorriendo a diario las calles de Bucaramanga y su área metropolitana a bordo de un ‘amarillo’ buscando servicios para ganarse la vida.

El pasado viernes fue la última jornada laboral para este taxista de 69 años, residente del barrio El Reposo, en Floridablanca, cuando pistoleros acabaron con su vida en un atentado que iba dirigido hacia otra persona.

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“A pesar de lo duro que es ser taxista, a él le gustaba manejar. Soportaba los trancones, la ‘piratería’ y demás. No se molestaba, ni peleaba con nadie”, manifestó su hermano, Jesús Serrano.

Y precisamente con esa buena disposición que lo caracterizaba para trabajar, accedió a transportar a un hombre que le solicitó un servicio a las afueras de la Cárcel Modelo de Bucaramanga. Eran las 4:45 de la tarde.

El pasajero

La persona que le hizo la señal de pare a Serrano Niño en la calle 45, en sentido occidente - oriente, era Henry Agudelo.

Este individuo de 41 años, según la Policía, llevaba más de 11 años privado de su libertad purgando una pena por el homicidio y porte ilegal de armas de fuego en el centro penitenciario antes mencionado.

Sin embargo, el pasado viernes, ante su buen comportamiento, las autoridades judiciales le habían otorgado un permiso de 72 horas de libertad.

Tan pronto el taxi de placas XVV-720 que conducía Isidro Serrano hizo el pare, Henry Agudelo acomodó en el puesto trasero varios cuadros que había pintado en su permanencia en el penal. No hubo espacio para subirse atrás, por lo que le tocó viajar como copiloto.

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El doble homicidio

El vehículo de servicio público inició el viaje hacia el hogar de ‘Karateca’, como era apodado Henry Agudelo. Con lo que no contaban sus ocupantes era que dos sujetos en una motocicleta Yamaha Bws seguían muy de cerca los movimientos del taxi.

Tan solo se habían desplazado unas calles, cuando en la calle 45, entre las carreras 15 y 16, un semáforo en rojo obligó al taxista a detenerse.

Mientras los dos hombres esperaban en la fila el cambio de luz, el parrillero de la moto se bajó y sin mediar palabra les disparó en ocho oportunidades. El ataque le arrebató la vida de inmediato a el pasajero y al taxista.

El comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, brigadier general Manuel Vásquez, informó que el atentado iba en contra de Henry Agudelo. Todo parece indicar que los asesinos esperaron pacientemente a que esta persona saliera del penal para asesinarlo.

“Lamentamos este hecho. Un taxista que no tiene ningún vínculo delincuencial y un pasajero contra quien se atentó luego de haber salido de la Cárcel Modelo... En este sentido, he dispuesto un equipo para que se encargue del esclarecimiento”, dijo el general.

Por su parte, los familiares del conductor de servicio público lamentaron lo ocurrido y solicitaron a las autoridades que estas situaciones no se vuelvan a repetir.

“La petición que hago es para los asesinos: la justicia no la puede tomar nadie por sus manos… A lo mejor si el pasajero se hubiera subido atrás a mi hermano no le hubiera pasado nada”, concluyó Jesús Serrano.

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Homicidio del 2006

De acuerdo a los establecido por las autoridades, el 1 de enero del año 2006, ‘Karateka’ asesinó a un comerciante de 32 años identificado como Jorge Eliécer Cárdenas Flórez.

La víctima departía con un grupo de amigos en una tienda del barrio San Rafael, en Bucaramanga, cuando Henry Agudelo llegó y le propinó ocho tiros.

Cárdenas Flórez fue trasladado al Hospital Universitario de Santander, HUS. Murió cinco días después. Al parecer, el crimen ocurrió por diferencias personales y conflictos por el tráfico de estupefacientes. Por este delito, Henry Agudelo fue condenado a 33 años y cuatro meses de prisión.

La Policía investiga si hay relación entre este asesinato y los hechos ocurridos el pasado viernes.

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Publicada por: Daniel Quintero Duarte
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