Viernes 20 de Enero de 2017 - 10:17 AM

¿Qué tan lejos estará de Latinoamérica?

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Archivo/VANGUARDIALIBERAL
Latinoamérica no estará entre las prioridades del nuevo presidente de EE.UU.
(Foto: Archivo/VANGUARDIALIBERAL)
Latinoamérica no estará entre las prioridades del nuevo presidente de EE.UU. Sin embargo, la relación entre su gobierno y los de los países de la región, podría ser de reacercamiento, eso sí, sin descartar episodios de tensión especialmente con México, Cuba y Venezuela.

Analistas como  Enrique Serrano, profesor de la Facultad de Ciencia Política y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, consideran  que el establecimiento republicano, más que el propio Donald Trump, intentará un reacercamiento con América Latina, con una concepción más moderna y adaptada a los tiempos, que sea más satisfatoria para ambas partes. 

“La tradición republicana es de mayor cercanía con América Latina, tiene un mayor involucramiento que la tradición demócrata”, reafirma Serrano. 

El catedrático  añade que hay recelos y prejuicios con respecto a Trump que se hacen  agudos más en unos países latinoamericanos que en otros, sin embargo, el 2017 “será un año de  examen mutuo  para saber cuál será el tono de las nuevas relaciones y  qué tipo de cosas se podrán hacer o  desechar”.

En opinión de la politóloga y docente del Departamento de Mercadeo y Negocios Internacionales de la  Icesi, Luciana Manfredi, ese recelo es producto de los comentarios que hizo Trump durante la campaña electoral, y sostiene que, seguramente, él será más cercano a naciones con gobiernos más liberales o de centroderecha que con otros países. “Pero en general, la relación será bastante marginal”.   

La política de protección económica que prometió Trump en su país podría inclinar la renegociación de los Tratados de Libre Comercio,  advierte el profesor de ciencias políticas de la Universida del Valle Héctor  Moreno Parra.

El tema de México (inmigración, por ende mano de obra más barata, etc) “implica una amenaza valorable hacia las capas media y baja del campesinado estadounidense que dieron un apoyo  grande a Donald Trump para ganar las elecciones y ello tiene que ver con la política de protección económica que puede inclinar los Tratados de Libre Comercio y puede implicar una renegociación de estos, como el TLC con México”.

Para la docente Luciana Manfredi otro tema delicado con los mexicanos es la construcción del muro fronterizo, el cual, revela ella, cuando él lo dijo en época de campaña le pareció poco posible, “pero en este momento  no me parece nada improbable”.

La relación diplomática y económica de EE. UU. con México  es importante para nosotros como Latinoamericanos y colombianos en particular, subraya Manfredi,  porque somos miembros de la Alianza del Pacífico y México es uno de sus miembros. 

No hay que olvidar, comenta Moreno Parra, que Obama envió 2,5 millones de personas a la frontera mexicana, de tal manera que Trump va a mantener la misma presión con los mexicanos, con la particularidad que hay más intención de racismo en el nuevo presidente.

Relaciones espinosas


Con relación a Venezuela, Serrano considera  que Trump será más duro, pues él, al igual que los republicanos en general, está más interesado en que el gobierno de Nicolás Maduro caiga, y que ese modelo de revolución bolivariana quede en el pasado, que haya una relación con un nuevo gobierno, pragmática, de reconstrucción general, porque lo que necesita este país es una reconstrucción nacional, el daño es inmenso y se demoraría todos los años de Trump y otros más en recuperarse.

Creo, agrega Serrano, que con Venezuela sí habrá un tratamiento especial “que supone la restauración de la normalidad del país y el uso racional de sus recursos”.

De otra parte,  Cuba no le preocupa tanto a Trump como México, pues la isla no afecta tanto los intereses internos de los estados americanos, como sí lo está haciendo el país ‘manito’ con el tema de la mano de obra final en los EE. UU., manifiesta Moreno Parra. 

Sin embargo, interviene Serrano, es muy probable que Donald Trump actúe de modo pragmático continuando con lo que ya inició Obama (más apertura hacia la isla), pero exigiéndole cambios políticos y sociales al gobierno de  Raúl Castro.

 Y las exigencias ya se ven venir. Pues tal como lo advirtió esta semana Rex Tillerson, designado secretario del Departamento de Estado de EE.UU., el nuevo gobierno analizará el criterio por el cual Cuba fue excluida de la lista de naciones que apoyan el terrorismo y se verá si esa exclusión fue apropiada y si las circunstancias que condujeron a la exclusión aún existen.

Para Tillerman “nuestro reciente acuerdo con el Gobienro de Cuba no fue acompañado por ninguna concesión importante en derechos humanos. No los hemos hecho rendir cuentas por su conducta”.

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Publicada por: RESUMEN AGENCIAS
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