Viernes 31 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

La ultraderecha sacude a Alemania

Un ambiente xenófobo y agresivo se respira en Alemania, donde el discurso anti-inmigrante al grito “nosotros somos el pueblo” hace eco en las calles. Facciones ultranacionalistas han aprovechado la muerte de un ciudadano para inflar los ánimos contra los extranjeros.

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EFE / VANGUARDIA LIBERAL
El blanco de las críticas de los ultraderechistas es la canciller alemana Angela Merkel conocida como mutti (mamá en alemán), ícono humanitario de la crisis migratoria que golpea a Europa.
(Foto: EFE / VANGUARDIA LIBERAL)

Con el brazo en alto, el saludo hitleriano, cánticos xenófobos y arengas anti-inmigrantes, Alemania es testigo de una efervescencia de la ultraderecha que podría ser el germen de un movimiento radical que plantearía un desafío a la gobernabilidad de Angela Merkel.

La muerte de un ciudadano alemán en una riña, la noche del pasado sábado, al parecer a manos de inmigrantes, ha puesto en el foco mediático a Chemnitz, una ciudad de unos 250.000 habitantes, bastión de la extrema derecha del país.

Además está situada en el estado de Sajonia, antiguo territorio de la Alemania Oriental comunista, de fuerte sentimiento patriótico y cuna del movimiento de Pegida (Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente).

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Las calles de Chemnitz se han convertido en los últimos días en el campo de batalla de grupos de ultraderecha y Policía, en lo que el Gobierno no tardó en calificar como “incitación a la violencia xenófoba”.

La raíz del conflicto es muy clara: la política de fronteras abiertas del gobierno Merkel, que ha permitido la llegada desde 2015 de más de 1,2 millones de refugiados, de países como Iraq, Turquía y Siria, lo que ha disparado la xenofobia y el ultranacionalismo de quienes dicen sentirse invadidos.

Alemanes que temen que las divisiones en la sociedad se ahonden, aumente la criminalidad, sienten miedo por la influencia del Islam y que vengan demasiados extranjeros a su país a quitar sus empleos.

Mauricio Jaramillo Jassir, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, argumenta que esta coyuntura lo que demuestra es la estigmatización en torno a la migración.

“Una persona o un hecho que podría considerarse aislado, termina sirviendo de llama para avivar todo un fuego, y tiene que ver con la incompatibilidad cultural y es el punto de llegada de esta estigmatización”, opina el analista internacional.

De igual forma, Jaramillo Jassir descarta que grupos de cabezas rapadas o neonazis estén relacionados con estos movimientos, y en su opinión, más bien se trata de una clase media despolitizada y cansada de los partidos tradicionales.

Otra variable que, según el académico, hay que tener en cuenta, es que no se puede desconocer que Europa se construyó en la posguerra, con una base multicultural y eso tiene una dimensión directa sobre la migración.

Y precisamente por cuenta de estas migraciones y algunos choques, ese multiculturalismo está en crisis, a pesar de tener un valor fundacional con la posguerra. En países como Francia, Grecia, Hungría y Alemania, es palpable la xenofobia y el rechazo a los migrantes.

En ese orden de ideas, el profesor universitario recalca que los países europeos dependen cada vez más de vecinos para manejar el tema migratorio, y si bien las manifestaciones pueden ser locales como la de Chemnitz, no se pueden separar del contexto europeo.

Obviamente lo anterior resulta un duro pulso entre los gobiernos locales y nacionales. “Ese discurso macro donde se ven representados Merkel o Macron (Francia) y no necesariamente reivindicado por los gobiernos regionales, que ven otra cara de la migración”, enfatiza.

Por lo tanto, el experto alerta que esto plantea un reto serio y que compromete de manera cierta la gobernabilidad de Merkel, bajo el entendido de que la canciller alemana ha sido una abanderada de la apertura de los inmigrantes y hacia ella se dirigen todas las críticas.

Enrique Daza Gamba, analista internacional y miembro del Centro de Estudios del Trabajo, considera por su parte que no es un fenómeno nuevo porque desde que empezó la oleada migrante hace varios años, han surgido movimientos xenófobos nacionalistas en Francia e Italia, una tendencia global, incluyendo a América Latina y Estados Unidos.

Desde una óptica económica, advierte que el problema de Alemania es que ha cargado con todo el costo de la superación de la crisis económica europea, y por ello se agudizan problemas internos, como la migración.

“En general, Merkel se ha debilitado porque ha tenido una posición ambigua; en Alemania hay una tradicional apertura y tratamiento benefactor hacia los migrantes, pero lógicamente las consecuencias de la crisis en cuanto al empobrecimiento de la población le pasan cuenta de cobro”, explica.

En resumen, asegura que la excusa perfecta de estos movimientos xenófobos de ultraderecha es culpar a los migrantes de la crisis económica o la criminalidad.

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Publicada por: ÁNGELA CASTRO ARIZA
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