Sábado 01 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Argentina está en la calle

El desasosiego de nuevo invade al país por los vaivenes de su moneda, el peso. El escenario cada vez se torna más incierto, con el fantasma llamado inflación, mientras el mercado pierde la fe en Macri.

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EFE/ VANGUARDIA LIBERAL
El escenario actual se mezclan los errores de Macri, un contexto internacional adverso y los problemas históricos de la economía argentina. es uno de los problemas más urgentes que enfrenta.
(Foto: EFE/ VANGUARDIA LIBERAL)
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Argentina está hoy contra las cuerdas y ‘en la calle’. El avance de la inflación, debido a la caída libre de su moneda en 13%, ha llevado a este país austral a una espiral descendente y a una crisis de confianza que amenaza a la tercera economía de América Latina.

Para expertos consultados, la depreciación constante de la moneda es consecuencia directa de una política desacertada en materia fiscal para atender el alto gasto público, y que ha sido calificada como ‘pañitos de agua tibia’ a un problema heredado de gobierno anteriores y que se agudizó en el mandato de Cristina Kirchner, entre 2007 y 2015.

Y no es para menos. Este año el peso argentino lleva acumulada una pérdida del 102% frente al dólar y del 96% respecto del euro.

A esto se suma que la inflación se disparó al 30%, solo superada en el continente por Venezuela, pese a ser Argentina uno de los países que más produce alimentos en el mundo.

Este panorama sombrío no hace más que revivir los miedos de la crisis de 2001, año en el que Argentina incumplió con su deuda externa, dejó el sistema bancario seriamente golpeado, con lo que sentó un histórico y negativo precedente a nivel mundial.

Lo que está pasando en Argentina es el resultado de un proceso de su política económica, según la cual el Gobierno manejaba una especie de subvenciones en muchos aspectos, estima Giovanni Reyes, profesor e investigador de la Universidad del Rosario en Bogotá.

Política económica que, a su juicio, ha venido reduciendo impuestos con la creencia de que va a generar inversión, pero contrario a ello, los ha cargado de manera indirecta a otros sectores, con lo que se ha reducido la capacidad adquisitiva de los ciudadanos. “Ahí tenemos un problema, no hay estímulos para las empresas ni emprendimiento”, remarca Reyes.

Frente a esta crisis, el docente plantea la necesidad de llegar a acuerdos en materia de política fiscal y, desde luego, que el Gobierno intente un rescate desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) para tratar de amortiguar el déficit y que no haya mucha fuga de capitales de los bancos ante la incertidumbre financiera.

Para tranquilizar los mercados y garantizar las cuentas de 2019, el presidente Mauricio Macri anunció el pasado miércoles, que el país recibiría por adelantado parte de un préstamo de 50.000 millones de dólares otorgado por el FMI.

Pero lo cierto es que este desembolso estará condicionado a un aumento de las exigencias fiscales y monetarias a las que deberá hacer frente el gobierno de Macri, quien fue elegido a finales de 2015 precisamente con la promesa de revivir la economía, pero hasta ahora parece que ha avanzado poco en esa dirección.

En este marco, Reyes repara en el carácter político de esta crisis: “los opositores (peronistas y kirchneristas) olfatean sangre y toman ventaja de esta coyuntura económica”.

En cuanto a los efectos de la inestabilidad financiera argentina, considera que no tendría mayor impacto en América Latina en su conjunto, pero sí en la situación del Mercosur y el intercambio con Paraguay, Uruguay y fundamentalmente Brasil.

Diego Cardona, analista internacional, tiene su lectura respecto de la situación argentina. Señala que el gobierno Macri ha tenido que hacer frente a las consecuencias de una política de subsidios emprendida por los Kirchner, primero Néstor y luego su esposa Cristina.

Si bien aclara que no se puede comparar con la crisis de 2001, sí merece atención porque se está frente a una crisis de confianza de inversores y de los mercados internacionales; y lo peor es que puede crecer más en detrimento de la estabilidad financiera del gigante del Cono Sur, debido al desplome del peso.

Tiempos de incertidumbre

La vida cotidiana de los argentinos y de quienes residen en ese país es cada vez más dura e incierta.

El estudiante colombiano Felipe Ruiz, quien vive desde 2014 en Buenos Aires, una de las ciudades latinoamericanas más costosas junto con Sao Paulo en Brasil, comenta que ir al supermercado es una incertidumbre constante y la canasta básica se afecta demasiado.

“Un kilo de carne costaba hace un mes entre 60 y 70 pesos, y hoy vale 150 pesos, es una subida que se siente en el bolsillo porque se paga ahora el doble”, relata este bumangués, quien advierte la caída alarmante de la moneda, pues hace cuatro años el dólar se situaba en 10 pesos y ya va en 40 pesos.

El ambiente es de gran pesimismo, y las expectativas que los argentinos tenían con Macri, se han venido desvaneciendo a medida que su moneda cae de manera estrepitosa. Porque cuando el dólar sube, la calle se preocupa, y mucho.

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Publicada por: ÁNGELA CASTRO ARIZA
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