Martes 04 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Brasil a votar por el que diga Lula

Brasil afronta convulso panorama electoral, el más imprevisible de las últimas décadas, dejando fuera de carrera a un icono de la izquierda latinoamericana y quien era el más opcionado para ganar. El expresidente Lula, desde la cárcel, sigue al frente del PT y dominando el escenario político.

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EFE / VANGUARDIA LIBERAL
Lula ya no podrá ser candidato a elecciones de octubre en Brasil.
(Foto: EFE / VANGUARDIA LIBERAL)
El veto judicial a la candidatura presidencial de Luiz Inácio Lula da Silva, preso en una cárcel donde purga una condena de 12 años por corrupción y lavado de activos, plantea varios escenarios en un país crispado por la polarización de cara a las elecciones presidenciales del 7 de octubre, y en medio de un contexto de recesión del gigante suramericano.  
El otrora líder sindical y favorito en las encuestas acariciaba el deseo de regresar al Palacio de Planalto, pero este quedó frustrado el pasado fin de semana tras la decisión del Tribunal Superior Electoral, TSE del país, de inhabilitar su candidatura y dejarlo por fuera de la carrera presidencial debido a su situación jurídica. 
Justamente, la Justicia brasileña se amparó en una Ley conocida como “Ficha Limpia”, sancionada por el propio Lula en 2010, cuando aún gobernaba, la cual prohibe a candidatos postularse si tienen condenas ratificadas en apelación. 
Al hacer una lectura general del momento crítico que vive Brasil, Rubén Sánchez, profesor de Ciencia Política de la Universidad del Rosario en Bogotá, asegura que el problema gira alrededor de los traumas generados por la corrupción en toda América Latina.
“Detrás de lo de Lula y (Dilma) Rousseff,  lo que se está evitando es que se destapen peores casos de corrupción, porque incluso el actual presidente Temer tiene problemas más graves”, señala. Se refiere a tramas de fraudes, corrupción y sobornos en Petrobras, Lava Jato y Odebrecht.
Por otro lado, Rosembert Ariza, profesor de Sociología Política Latinoamericana de la Universidad Nacional, destaca tres situaciones que serían centrales frente a la futura elección presidencial.
En primer lugar, cita  la exclusión de Lula de la contienda electoral con “el golpe de Estado que se cierra con el proceso” en su contra; además de cómo se reorganizarán las fuerzas de la derecha para ganar mayor espacio y  que de alguna manera asuman la sucesión del presidente Michel Temer; y por último, la forma en que la izquierda definirá un candidato de unidad.
Sobre esto último,  comenta que hay varias opciones, entre ellas el exalcalde paulista Fernando Haddad, pero reconoce que hay varias dificultades, porque un candidato del carisma de Lula es difícil de hallar.
Y no es para menos. Lula lleva 30 años en el ‘epicentro’ de la política de su país, es un fenómeno de masas y un líder de los trabajadores con una gran trayectoria de lucha social, “su trabajo como presidente nadie lo desconoce, sacó a 25 millones de personas de la pobreza”, sostiene el profesor de la Universidad Nacional.
Esta idea es compartida por Luis Fernando Ramírez, politólogo y vicerrector de Investigación y Transferencia de la Universidad de La Salle en Bogotá, para quien en el plano electoral el pueblo apoya a Lula porque genera una fuerte simpatía entre las clases populares a diferencia de la derecha de la mano de  Jair Bolsonaro.
Las encuestas así lo demuestran: Lula aparece con 39% de la intención de voto de los brasileños, con 20 puntos más que su rival más cercano, Bolsonaro.
Sin embargo,  Ramírez subraya que con el bloqueo judicial a su candidatura,  su partido, el PT, analiza un “Plan B” con algún reemplazo, como Haddad, que  si bien no tiene gran relevancia política, será la carta que se jugará la izquierda brasileña. La gran pregunta es si podrá heredar y capitalizar los votos de Lula. 
El Gobierno, entre tanto,  no cuenta con respaldo popular, está desprestigiado y el presidente Temer apenas  goza de un 5% de popularidad.
 
Por ello, Ariza no descarta una posible coalición entre Temer y Bolsonaro para continuar con las políticas del orden económico, en esencia, una línea de continuidad iniciadas con reformas pensionales y laborales, además de privatizaciones que han causado gran malestar social.
El país vivirá semanas cruciales en lo que será su futuro inmediato, mientras el final resulta totalmente imprevisible. Aunque Lula, preso y vetado, ya no sea candidato, medirá  su poder en las urnas.
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Publicada por: Ángela Castro Ariza
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