Sábado 08 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Putin pisa duro en la escena mundial

Cultivando el nacionalismo ruso, empeñado en reparar el desmoronamiento de la URSS y recobrar el estatus de poder en la arena internacional, Vladimir Putin está marcando el presente en la geopolitíca mundial, mientras Occidente hoy ve a Rusia como su principal desafío.

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EFE / VANGUARDIA LIBERAL
(Foto: EFE / VANGUARDIA LIBERAL)

La influencia geopolítica y económica que viene ejerciendo Rusia en el contexto actual, ha vuelto a situar a ese país en el centro de la escena mundial, pues busca recobrar su estatus de potencia global, y a todas luces desafía el orden internacional acuñado por Occidente.

La cara del poder en Rusia es el presidente Vladimir Putin, quien ha estado omnipresente en la política de ese país desde hace 18 años, y quien persigue un ambicioso sueño anclado en las glorias del pasado soviético, bajo el amparo de un discurso nacionalista.

Cuando termine su cuarto mandato, en 2024, Putin será el líder más longevo de Rusia desde Stalin y el que más poder ha acumulado en sus manos.

Este exespía de la KGB convertido en presidente, dicta sus propias reglas en materia de política exterior y derecho internacional cuando no se acomodan a sus planes, no le preocupa interferir en las elecciones de otros países como las de Estados Unidos en 2016, y mantiene su postura contra viento y marea que Rusia tiene derecho a defender sus intereses.

A nivel interno, es bien sabido que gobierna con un sesgo autoritario, controlando a los medios, reduciendo las libertades públicas y acallando a sus detractores, sin importarle en lo más mínimo que erosione le democracia.

Y tampoco le tiembla la mano para usar la fuerza e intervenir militarmente en otros países, donde se ha convertido en protagonista, con incursiones directas en los conflictos regionales en Georgia, Ucrania y actualmente en la guerra que se libra en Siria.

Por todo esto Occidente ve a Rusia como una amenaza para la seguridad y un factor desestabilizador en el orden mundial.

Sin embargo, no hay que desconocer que Putin ha mejorado sustancialmente los niveles de bienestar de los 144 millones de habitantes del país, y ha alimentado en el imaginario de los rusos el anhelo de nacionalismo, perdido tras la humillante caída de la Unión Soviética.

Andrés Mejía, analista y consultor político, explica que para entender el fenómeno de Putin hay que remitirse a la desintegración de la URSS, en los años 90.

En la cultura tradicional política rusa hay un elemento muy importante que tiene raíces históricas y es el sentir que viven en un país poderoso y Putin captura fielmente esos imaginarios de la sociedad, resalta.

Además, remarca que hizo carrera la idea de que Rusia se había desmoronado frente a sus enemigos de Occidente y que esos adversarios habían sacado ventaja estratégica frente al país con alianzas, como la Otan y la UE.

“Empezó a incubarse un deseo de recobrar ese poder y Putin ha capitalizado este liderazgo; lo primero es que la principal estrategia de Putin en ese propósito es recuperar la fuerza en su área de influencia, en países de la antigua URSS y los países de Europa Oriental, recuperar ese terreno perdido con los ataques a Georgia en 2008 y el de Ucrania cuando desea entrar a la Otan, y termina en la anexión de Crimea a Rusia, porque no iba a permitir que se convirtiera en un bastión occidental”, ilustra Mejía.

En definitiva, una actitud autoritaria y beligerante que ha obligado a los países occidentales a enfrentar una nueva realidad que genera constantes tensiones y confrontaciones, y los ha llevado a dar un paso atrás, como ocurrió con Siria porque no pueden hacer contrapeso a Rusia.

“A los países les ha tocado vivir y convivir con un país que es poderoso, agresivo y tiene un resentimiento fuerte contra Occidente, y Putin lo ve como una causa justa”, considera.

Esa tesis es reforzada por Jaime Rendón, doctor en Economía Internacional y Desarrollo de la Universidad de La Salle en Bogotá, quien describe a Putin como un actor muy importante, ni siquiera por el poderío de la economía sino por la destreza que estratégicamente representa para el mundo y lo que encarna para los rusos.

Para él, el pueblo ruso lo reelige porque el tema económico es importante, porque ha logrado mantener aliados poderosos, como China, no obstante, opina que no se puede desconocer el papel que juega el gigante asiático hacia el 2050, que será la primera potencia mundial; hoy es la segunda.

Ahora bien, Mejía advierte en ese sentido que hay una consecuencia nefasta y es poner en el primer lugar a Rusia de las preocupaciones de Occidente, cuando deben prestarle atención es a China, que sí “es una amenaza porque se va a volver más rico, China va en ascenso y Estados Unidos está estancado”.

Y el analista político asegura que aquí encaja a la perfección la tesis de que hay que distinguir las cosas entre urgentes e importantes. “Rusia puede ser la cosa urgente, pero China es la cosa importante”, concluye.

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Publicada por: ÁNGELA CASTRO ARIZA
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