Miércoles 12 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Estados Unidos enfrenta el fenómeno del letal culto a las armas

La violencia producto de las armas de fuego deja una herida profunda en la sociedad civil estadounidense. Un eterno debate sobre el derecho de los ciudadanos de portar armas tras tiroteos y matanzas. ¿Por qué no se endurece la regulación?

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Tomada de Internet / VANGUARDIA LlBERAL
(Foto: Tomada de Internet / VANGUARDIA LlBERAL)

Cuando el mundo mira hacia Estados Unidos observa un país excepcional: democracia estable, economía próspera y libertades civiles que envidiaría cualquier otra nación; pero a la par, es de lejos la sociedad más armada en el mundo, tanto en términos absolutos como en relación al número de habitantes.

Se estima que hay al menos 350 millones de armas en manos de civiles, más que personas, considerando que EE.UU. tiene cerca de 325 millones de habitantes. Como si fuera poco, concentra la mitad de todas las armas existentes en el mundo. Y cuatro de cada 10 personas poseen una pistola o un rifle de asalto... todo un arsenal en sus casas.

Un punto de inflexión lo marcó el tiroteo de octubre de 2017 cuando Stephen Paddock disparó desde la habitación del hotel en el que se alojaba contra la multitud que asistía a un concierto de música country en Las Vegas y mató a 58 personas antes de acabar con su vida.

Para el bumangués Efraín Ramírez, quien hace 22 años vive en Abindong (estado de Maryland) el porte de armas hace parte de la identidad de los norteamericanos, sus vecinos tienen armas en sus hogares, y aunque él personalmente no posee una de ellas porque su esposa no se lo permite, dice que la idea no le disgusta si se trata de proteger a su familia.

Viviana Manrique, profesora externa de la Universidad del Rosario en Bogotá, interpreta esta realidad en Estados Unidos como una necesidad de autodefensa, un sentimiento que emana de esa cultura individual tan arraigada en la sociedad.

Bajo ese criterio cultural, asegura, cualquier ciudadano tiene la posibilidad de comprar una arma de cualquier calibre, sin ningún tipo de restricción como si comprara comida. “Las personas crecen con la idea de que comprar armas es una cosa absolutamente normal cuando en el resto de países está restringida para Fuerzas Militares, de seguridad o de protección”, comenta.

Además alude a la noción de defensa el derecho consagrado en la Segunda Enmienda de la Constitución y es algo que no se discute.

Óscar Palma, docente de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, describe como una “epidemia” el uso de armas cortas porque se han reproducido históricamente con un efecto de contagio que otros lo imitan, y que va más allá “porque nos dice la situación en la que se encuentra la sociedad de Estados Unidos en términos sicológicos y sociales, que termina realizando actos violentos”.

Opina que la facilidad para adquirir armas en el mercado es un factor determinante, sumado al modelo cultural de hacer uso de ellas para manifestar asuntos personales y conflictos en entornos escolares o sociales.

Y es que en EE.UU. las matanzas en los cines, escuelas, universidades y conciertos se están convirtiendo en una desconcertante rutina y pone sobre la mesa el debate sobre el control de las armas para evitar más muertes de inocentes.

La poderosa NRA

La realidad muestra de manera contundente que en este debate en Estados Unidos el ganador es siempre el mismo: la Asociación Nacional del Rifle, NRA, fundada en 1871 y catalogada como “el lobby más poderoso del país”.

En efecto, la docente Manrique reconoce el poder político, económico y social que tiene esta asociación, uno de los mayores grupos de presión del país que, con al menos cinco millones de afiliados activos, surge siempre tras los incidentes armados para defender el derecho constitucional de portar armas.

Sustenta esta afirmación en el hecho de que el actual presidente republicano Donald Trump es alguien que usa armas, es más es un cazador, y está claro que no le interesa promover ninguna restricción en tal sentido.

Lo mismo piensa el docente Palma, quien sostiene que Trump y en particular los republicanos y algunos demócratas son cercanos al ‘lobby’ de las armas, y reivindican este derecho constitucional, y “cuando se buscan explicaciones o culpables de los tiroteos, no miran la tenencia de armas como la causa sino fenómenos sociales”.

A diferencia de Trump, el expresidente Barack Obama presentó varias propuestas encaminadas a restringir el porte de armas, pero todas ellas se hundieron por al poder político que tiene la NRA.

Una respuesta, según Manrique, es buscar cómo restringir el uso de las armas porque eliminarlo es imposible.

Pone de manifiesto que en el caso de las escuelas donde han sido reiterados los tiroteos y las muertes de decenas de alumnos y maestros, por ejemplo sería una buena medida utilizar detectores de metales para mirar quién entra y quién sale con armas como planteó Obama, contrario a armar a los docentes como sugirió Trump, que sería “dar vía libre para que se maten todos”.

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Publicada por: ÁNGELA CASTRO ARIZA
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