Jueves 13 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Ya no hay chavismo para exportar

La hoja de ruta del chavismo, el Socialismo del Siglo XXI, se convirtió en un proyecto condenado al fracaso en Venezuela, al que varios países de izquierda en la región se alinearon, pero tomaron diferentes rumbos.

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Internet / VANGUARDIA LIBERAL
Ya no hay chavismo para exportar
(Foto: Internet / VANGUARDIA LIBERAL)
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Cristina Fernández
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Luis Inácio Lula da Silva
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Evo Morales
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Rafael Correa
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Daniel Ortega
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Raúl Castro
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Con un proyecto político, Hugo Chávez pretendía gobernar hasta 2030, año en el que se cumplirán 200 años de la muerte de su máximo referente, Simón Bolívar. Pero la muerte en 2013 le arrebató este anhelo, y fue su sucesor, Nicolás Maduro, el encargado de continuar el camino hacia el “Socialismo del Siglo XXI” en Venezuela y América Latina.

Maduro, que sustituyó a Chávez en el poder, no ha podido mantener a flote el legado de su líder indiscutible, y la realidad hoy muestra que el país se ‘ahoga’ en medio de una profunda crisis económica y un clima de incertidumbre generalizado que ha debilitado la credibilidad política del gobernante, y a la postre, el discurso socialista.

Fue un discurso socialista que fue punta de lanza del chavismo con el cual Venezuela mantuvo vínculos estrechos con un bloque de gobiernos de izquierda desde Bolivia, pasando por Nicaragua, hasta llegar a Cuba.

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Pero este modelo populista, en el caso de Venezuela estaba condenado al fracaso porque no era viable, porque giró en torno a un capitalismo de Estado sustentado en la renta petrolera y la concentración del poder, coinciden observadores.

Rosembert Ariza, profesor de Sociología Política Latinoamericana de la Universidad Nacional en Bogotá, al hacer un análisis aproximado de lo que ha significado el Socialismo del Siglo XXI, subraya muchos elementos vigentes de la propuesta, bajo el entendido de lo que Chávez quería y lo que algunos gobiernos hacen.

Por ejemplo, destaca a Bolivia, que de la mano de Evo Morales, ha sido el país con el mayor crecimiento en América Latina. “Entonces no se podría decir que fracasó en Bolivia, pero sí fracasó en Venezuela, es decir hay una disyuntiva entre logros y fracasos”, asevera.

Juan Carlos Rozo, profesor de Letras y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Houston, Estados Unidos, comparte esta opinión y señala que en Bolivia con Morales hubo diversificación y empoderamiento de la clase media y trabajadora; y lo mismo pasó con Rafael Correa que trajo cambios y mejoras en infraestructura en Ecuador.

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En el caso de Lula en Brasil, remarca que se fortalecieron los sindicatos y con los Kirchner en Argentina hubo políticas socialistas que fueron en su momento muy exitosas.

¿Entonces por qué fracasó el proyecto socialista en Venezuela?

Rosembert Ariza responde que lo que impide mantenerlo es la presión de intereses económicos internacionales y las dificultades económicas internas producto del escenario mundial y de factores internos y estructurales venezolanos como el rentismo y la falta de industria propia.

Más bien, añade, Venezuela está trabajando en un proyecto de transición, que son procesos de más largo alcance, y se atreve a decir que aunque el Socialismo del Siglo XXI sí fracasó como idea, pese a las dificultades grandes que enfrenta, sí tiene algún acervo político y posibilidades en otros países de la región.

Por su parte, Rozo lo atribuye a que por ser Chávez el exponente único de su proyecto, con su muerte también muere el proyecto, “porque lo que encontramos con Maduro es una radicalización del proyecto que no se asemeja en la realidad con el de Chávez”.

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Para él, Maduro asume una forma muy exacerbada de ese proyecto y de un corte más populista que Chávez, enfocado más bien en salvaguardar ciertas instituciones y superar crisis que van surgiendo una tras otra, que en generar planes para cambiar estructuras políticas.

Fracasos por igual

Bajo este enfoque, Ariza asegura que tampoco hay que perder de vista que este tipo de propuestas socialistas de izquierda en América Latina no han funcionado en algunos países, pero esto no quiere decir que las de la derecha tampoco hayan experimentado fracasos aplastantes.

Y fracasaron, a su juicio, porque no resolvieron los problemas estructurales de la región y no los han resuelto, es decir promesas incumplidas en materia de desarrollo y de Estado que permitan un modelo sostenible de largo aliento.

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Publicada por: ÁNGELA CASTRO ARIZA
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