Jueves 24 de Mayo de 2018 - 12:01 AM

HAGASE OIR

La corrupción, la guerrilla

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Tanto la corrupción como la guerrilla han sido los dos males más desastrosos que hemos sufrido los colombianos. Desde la independencia de España los que han llegado al poder han sido de familias privilegiadas, que a través de los años se han enriquecido y han dejado a sus descendientes para que ocupen sus mismos puestos de maquinaria y poder. Otros se han enriquecido aprovechando las oportunidades de guerra y de confianza que algunos colombianos de buena fe han depositado en ellos. El caso de la Iglesia del Manantial, que involucra a un alcalde, que en este momento está pagando cárcel, y que pertenece a un partido tradicional, y en donde muchos de sus integrantes están en la cárcel por robos de grandes cantidades de dineros al Estado. Otros por paramilitarismo, robando de los municipios dineros de la salud y de la educación para su provecho personal, comprando lujosos carros, casas quintas, fincas, y posiblemente recibiendo casa por cárcel, pidiendo cupo político en algunos partidos corruptos hasta que los recibió otro partido también corrupto.

¿Por qué los grandes políticos corruptos se acomodan en los partidos tradicionales y nuevos en donde se maneja la maquinaria política? Porque quieren seguir haciendo lo mismo: robando y ganando salarios que no merecen, porque lo único que les importa es enriquecerse, terminar sus periodos, e irse a vivir a otro país a disfrutar lo robado. La invitación es que no sigamos siendo ignorantes, no nos dejemos llevar por encuestas, por dádivas ni por mentiras falsas. Votemos por el candidato que quiere la paz, combatir la corrupción, mejorar la cultura y la educación.

Guillermo Beltrán Vera

A botar los miedos

Los miedos crean sus propios fantasmas, hay unos de carne y hueso que amenazan con hacer sonar las armas, los hemos padecido en nuestro país; pero estos no pasarán, la barbarie no puede volver. Pero hay otro miedo estructural y este también lo ha padecido el país: el fraude. No puede volver a pasar. Quedaríamos de nuevo como país fallido sin saltar a la modernidad, con un país político anacrónico, que siempre hemos querido superar. Bucaramanga fue ejemplo, aquí ganó el voto de opinión. ¿Por qué no el país?

Ernesto Rodríguez Albarracín

La mentira y el cinismo

Leía en este mismo diario un artículo en el cual se hace un recuento sobre el pasado y presente del candidato Petro y también lo expresado por este sobre las pasadas elecciones de la vecina Venezuela.

El primero cuenta muchas de las actuaciones de quien aspira a ser el Presidente de los colombianos y de verdad que de ser cierto todo lo que se afirma por el periodista, -seguramente tendría fuentes fidedignas- es tan grave que de ganar las elecciones, estaríamos poniéndonos la soga al cuello. Terrible lo que se afirma y tan asustador, como que estuviésemos con la nuca bajo la guillotina y solo faltara que el verdugo suelte la cuerda.

O de otro lado, unas Fuerzas Armadas que de verdad tengan el honor militar de defender a los conciudadanos, fieles a luchar por la democracia y entonces, de la noche a la mañana, la guerra sin precedentes entre hermanos, terminaría por socavar la paz que tanto estamos necesitando y por la que se ha luchado sin descanso. Petro, con poca convicción y un tanto cínica su afirmación, dijo que las elecciones en Venezuela fueron un engaño, cosa que no se le cree, adulador a conciencia; si llegare a ganar acá, el primero que le daría un abrazo y las felicitaciones del triunfo sería el presidente Maduro y comenzarían los “diálogos” de cómo tomarse a nuestra patria que buena hambre le tiene Maduro.

Tobías Herrera Méndez

El arboricidio

Así se llama ahora la tala de árboles para construir puentes y el metro en las principales ciudades de Colombia.

Un estudiante de la UIS protestó por un árbol que la Alcaldía de Bucaramanga ordenó cortar.

¿Dónde está la campaña o la defensa de los árboles si ellos son la defensa o el pulmón de la tierra?

Es injusto que por ser “obras” tengan que pasar por encima de la naturaleza, no hay derecho señores de la meseta de Bucaramanga.

Saulo Méndez

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Publicada por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL
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