Lunes 02 de Julio de 2018 - 12:01 AM

HÁGASE OÍR

E

Comparta este artículo ›

El Espíritu Santo

Algunas parroquias por estas época le recuerdan a los feligreses la necesidad del Espíritu Santo por encima del sistema y por eso la iglesia lo celebra. Girón, Piedecuesta y Lebrija recuerdan lo del libro de Hechos de los Apóstoles en la Biblia, la venida del Espíritu Santo. Ojalá cada persona lo asimile y tenga estas bellas experiencias en sueños o visiones, que existe todavía la manifestación del Espíritu Santo, que nada tiene que ver con religión o política, es personal, los dones y el amor vienen a través de Él.

Saulo Méndez

Enfermedad y cura

Hay que perdonarnos por la tardanza en recordar la gratitud con la naturaleza. La gente no está precisamente enferma, pero sí abatida y presa de una postración de carácter tecnológico que la inhabilita para todo lo físico. Al ver que ni por casualidad llega a darse ningún cambio en el estado de la contaminación del planeta, hay que acudir a la filosofía de panadería de cuadra, cuya acción bienhechora puede producir algún alivio en las leyes del hombre que rigen este mundo. La sociedad se halla en medio de una soledad inmensa y para poder ayudar al ambiente y aconsejar a los gestores ambientales, deben ocurrir y lograrse muchos cambios personales que representarán un gran número de circunstancias propias para el cambio comunal. Hay que tener presente que la ironía ha dominado a la gente joven ocasionando en ellos la esterilidad del pensamiento: solo está presente el sueño americano. La cura, si funciona, es que hay que entender la vida en el sitio en que estemos y como ésta brota de una necesidad propia y esencial en un mundo natural lleno de dicha, riqueza y la increíble grandiosidad de todos los seres vivos. Ante todo, hay que amar el momento presente de la naturaleza y este cariño le será retribuido aún cuando este lo llene de experiencias, de desengaños y alegrías. Todos somos uno, soy otro tú.

Federico Villalobos

¿Colombia, un país

en decadencia?

Hace unos pocos días decía algún comentarista que el hombre más mentiroso que había en Colombia se llamaba Juan Manuel Santos y no es mentira, nada de lo que se comprometió en su campaña se ha cumplido, o mejor, sus promesas no las ha cumplido y ya agoniza su mandato.

Por otra parte, si acaso la paz sirviera de pasaporte para que los colombianos siquiera le abonaran algo bueno, tambalea y amenaza con venirse abajo porque en el juego político a unos no les gusta y a otros les hará falta para lucrarse de la guerra.

La impunidad campea sin control, los grandes capos del delito están sueltos a sus anchas y al amparo de la ceguedad de magistrados y jueces, ¿quién coge el toro por los cuernos? y como si esto fuera poco, la justicia ciega o que se hace la ciega, le meten gato por liebre con falsos positivos y con postizos investigadores y por la puertas de atrás, los condenados salen de las cárceles por obra y gracia de fallos espurios.

Tobías Herrera Méndez

La risa... una cuestión de vida sana

¿Cuántas veces se ríe usted en el día? ¿Acaso le da rienda suelta a sus sentires y se ríe de usted mismo? La risa es su lugar común. Con estas y otras veinte preguntas empezaba un test de 25 preguntas, que se utilizaba en los consultorios de sicología aplicada en tiempos de la Colombia ochentava, siglo veinte.

Con el transcurrir del mundo moderno, la risa pasó de ser esencial a ocupar un puesto de trayectoria en momentos de dificultad. Pues ahora la gente casi no ríe, y si ríe, es por despotricar de otro, o de otros; sin embargo, la risa ejercita el alma, la sacude levemente y la vuelve más íntegra. Cuando estamos tan relajados y experimentamos esos momentos placenteros nuestra cara ejercita 400 músculos y la tensión desaparece. Está comprobado que sentirse bien limpia el hígado, produce más endorfinas, regula la tensión y pare de contar...

Deberíamos reír por todo y sacarle un quite a tanto negativismo insulso que anda suelto quitándonos la paz; la clave está en como vemos la vida.

Bueno, a sentirnos mejor y, por qué no, a devorar intensamente estas brisas de cambio en tiempos oscuros y subidos de tono.

José Alejandro Centeno A.

Envíe su correspondencia a nuestras oficinas o al correo electrónico: hagaseoir@vanguardia.com

Publicidad
Publicada por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.