Martes 31 de Julio de 2018 - 12:01 AM

HAGASE OIR

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Acciones grotescas

en el Congreso

No cabe ninguna duda sobre la grotesca acción del senador Antanas Mockus, en la ceremonia de instalación de sesiones ordinarias del Congreso de Colombia. Eso de mostrar las nalgas no puede ser un buen ejemplo para las nuevas generaciones y, además, es un acto de mal gusto, incorrecto, vulgar y hasta inconsistente. Pero tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Representantes continuamente se cometen otras acciones desagradables, que muchos colombianos vemos por la televisión. Muchos congresistas se duermen en sus curules, llegan, contestan lista y abandonan el recinto; en forma permanente se les ve consumiendo alimentos y bebidas, mientras alguien interviene no hacen silencio, y por lo tanto no atienden lo que se debate.

Jorge Enrique Giraldo Acevedo

Falsos positivos

No soy abogado, pero tengo entendido que una persona que está condenada y en prisión pierde los derechos como ciudadano, hasta cuando vuelva a recuperar su libertad.

Entonces no entiendo cómo un criminal puede declarar en contra o a favor de alguien. Si lo primero que un juez debe pedir es la cédula de ciudadanía para recibir su declaración, este es el caso de miles de personas que han sido acusados o salvados, por las declaraciones de delincuentes que están pagando delitos y se ofrecen para ser testigos, claro, que alguien que está condenado a 35 años y le ofrecen (como están diciendo, hasta cinco millones de dólares por declarar en contra de Uribe), sería el hombre más “estúpido del mundo”, no aceptar una oferta de esta magnitud, yo haría lo de Mockus, hasta me bajaría los pantalones y mucho más. La justicia en Colombia desgraciadamente baila al ritmo de los millones de dólares, fruto de los narco guerrilleros apoyados por los representantes políticos en el Congreso.

Hernan Álvarez Rueda

El mundo cambia,

nosotros no

Para bien o para mal, el mundo ha cambiado en un siglo, lo que no en miles de años. La tecnología catapultó a la humnidad más allá de esta pelota de barro. Pero esto no significa que el hombre, psíquica y mentalmente haya evolucionado. Por eso, tratar de explorar la psiquis del hombre común es como asomarse al fondo de un abismo. Somos impredecibles, una antinomia viviente, revelamos la más desconcertante ambivalencia del carácter: somos luz y sombra; lo bueno y lo malo; amor y odio; guerra y paz.

A ese nivel de consciencia, la decisión más sensata debe ser tratar de fraternizar con nuestro entorno humano, romper el hielo, aceptarnos unos a otros tal como somos, sin esperar que los demás piensen y sientan como nosotros y sobretodo, ser tolerantes, palabra mágica que, con nuestra fuerza de voluntad se convierte en la clave para hallar la paz y la convivencia que necesita este país tan desastrado por el odio y la violencia.

Carlos Martínez Rojas

“Estoy jodido”

Esta fue una de las frases que expresó nuestro brillante pedalista Nairo Alexander Quintana Rojas, al terminar una de las etapas del Tour de Francia, tras una caída.

El líder del equipo ciclístico sufrió golpes y raspaduras, que tomando unas tabletas de acetaminofén, aplicando una mixtura de yodopovidona y cubriéndose con esparadrapo, así como proceden las EPS, pronto aliviarán.

Pero, estimado Nairo discúlpeme, los que sí están jodidos son los líderes sociales en Colombia, estas inermes personas que no piensan de modo particular, sino colectivo; ellos que reclaman por sus comunidades, que no se quedan callados, que arriesgan sus vidas por sus denuncias, ante un Gobierno indiferente que poco le importa, que no cuida sus dirigentes sociales, que con una irrisoria dignidad los deja a su suerte, al garete, para que insensatas y absurdas fuerzas los eliminen.

Posterior a mi comentario, un avezado amigo replicó que el Gobierno sí invierte en los líderes sociales; una vez asesinados ofrece hasta cinco millones de pesos por informaciones que permitan dar con el paradero de los matones.

Renzo Orlando Gutiérrez Rivera

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Publicada por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL
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