Jueves 07 de Julio de 2011 - 12:01 AM

La felicidad II

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Columnista: Padre Jorge Eliecer Garcia

Los que de una u otra manera tuvimos la oportunidad de estudiar filosofía podemos acordarnos de la palabra "eudeimonia" palabra griega que significa felicidad, "la posesión de un espíritu bueno". Bueno, "como dice Machado," en el buen sentido de la palabra. Esto es un proceso, generalmente fruto de una educación integral en el sentido amplio de la palabra. Porque llegar a poseer un espíritu bueno, representa un esfuerzo diario, ir refinando la calidad de vida. Esa felicidad a la que me refiero, podría también entenderse como un sentirse en paz, que se define como "armonía en el orden" y cuyos frutos exteriores son la alegría y la serenidad.

Seguramente te preguntarás, ¿y cómo se logra esto? esta pregunta es precisamente por la que para satisfacción de tu inquietud, quiero compartir algunas ideas.

Cómo ser feliz, siendo la causa última de la educación y posesión anhelada por el hombre, desde que nace.

Hay que comenzar por creer en ti mismo, aceptarte como eres y sonreír. Aquí, en este preciso momento, busca un espejo y mírate en él, y sonríe y sonríe hasta derretir las piedras de felicidad. Este ya es un comienzo para iniciar una nueva etapa de tu vida y para iniciar cada día sonriendo.

Me acuerdo de una frase muy importante del escritor norteamericano Norman Vincent Peale, en su libro "el poder del pensamiento tenaz", que dice: "hazte una imagen mental de ti mismo como triunfador e imprímela en tu mente. No te consideres un fracasado ni te dejes amedrentar por los otros, ni trates de imitarlos. Nadie puede ser tan tu, como tu mismo".

Recuerda que la mayoría de las personas, a pesar de su aparente seguridad y su modo equilibrado de conducirse, a menudo sienten también miedo como tu, y por igual dudan de sí mismas. Confía razonablemente en tus propias facultades y posibilidades y auméntale un diez por ciento. Pero no te vanaglories, porque pierdes la ruta.

Recuerda sonreír siempre, porque una sonrisa abre muchas puertas, es capaz de derretir hierros y conmover corazones. No te canses de sonreír. En las grandes y prosperas empresas del mundo lo primero que le piden a sus empleados es sonreír. Una persona que sonríe jamás podrá ofender a otro ser humano y la alegría es un estado de ánimo que denota felicidad, paz interior, plenitud de ser.

A mi me pasa que cuando salgo al centro o a algún lugar para hacer compras u otras cosas, encuentro muchas veces detrás de los mostradores gente amargada con cara de sapo toria, que denota frustración, aburrimiento, desencanto, enojo; en fin, anunciando desastres. Me da mucha pena porque se que seguramente no son lo que quieren ser, ni hacen lo que les gusta, están el lugar equivocado.

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Autor: Padre Jorge Eliecer Garcia
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