Jueves 14 de Julio de 2011 - 12:01 AM

Todo tiene su lado bueno

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Columnista: Padre Jorge Eliecer Garcia

Es muy evidente en nuestra manera de vivir que como latinoamericanos somos un pueblo de mentalidad pesimista, negativa, porque así nos formaron desde la casa, la escuela, el colegio y en la gran mayoría de universidades. No se nos enseño a pensar, y solo usamos parcialmente la memoria. El cerebro, según se ha descubierto desde hace ya algún tiempo, se halla dividido en dos hemisferios potencialmente independientes y se supone piensan de modo diferente. El hemisferio izquierdo, domina la facultad del habla, piensa de un a forma lógica, matemáticamente y paso a paso; el hemisferio derecho poseería el don de la intuición, de la concepción artística, pensándolo todo de una forma global.

Imagina en tu mente una computadora, la mas potente que pueda existir actualmente en el mercado, imagina que es tuya, es portátil, multimedia, tiene los programas mas adelantados, tiene internet, etc. Pero solo la usas como maquina de escribir y calculadora. Eso es lo que hacemos con nuestro cerebro, únicamente lo utilizamos para hacer operaciones elementales, ignorando sus infinitas posibilidades.

Imagina en cambio, que vives en una isla montañosa, con muchos volcanes; en un mar gélido y con poca tierra fértil, lejos de la civilización y las comodidades que se pueden obtener en ella.

Crees posible vivir allí? ese lugar podría llamarse Islandia. La mayoría de los pobladores nunca ha experimentado la furia de una erupción volcánica, pero en Islandia, los volcanes activos son habituales; las erupciones pueden ser terribles y causar muchos daños. Pero también pueden traer beneficios, como el pueblo islandés lo ha aprendido a través de observar y pensar sobre lo bueno de sus circunstancias. Por ejemplo, un importante producto de la actividad volcánica es la energía geotérmica con la cual calientan sus edificios y producen frutos y vegetales frescos todo el año. Seguramente, explotaron un poco más las posibilidades de su cerebro.

Creo que es muy importante que cada vez que se nos presenta un problema es la oportunidad de revisar nuestros recursos como personas, estilos de vida, actitudes, modos; y además reflexionar acerca de cómo nos vemos y como nos sentimos, que es lo que hemos logrado. Le llamo a una dificultad, el foco rojo de la reflexión, porque nos obliga a detenernos para pensar, y el cual, una vez que lo hagamos, naturalmente alumbrara mejor.

Mire usted, si llueve, vea la conveniencia de que se refresca el ambiente, de que se humedece la tierra y sus frutos serán mas abundantes. Y si hay sol, levante la cara como para captar toda la energía del astro. Aprenda a ver el lado bueno de las circunstancias; todo es cuestión de disciplina, de amor de fe.

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Autor: Padre Jorge Eliecer Garcia
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