Jueves 21 de Julio de 2011 - 12:01 AM

Sí queremos ciudades amables y sostenibles…

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Columnista: Padre Jorge Eliecer Garcia

La opinión de Pio Marzolini, funcionario de la Alcaldía de Zurch, define muy bien la nueva cultura: "En muchas ciudades del mundo nos vemos obligados a esperar largos ratos para cruzar la calle, no debería ser así.

Si queremos ciudades amables, ecológicamente sanas, colectivamente sostenibles, el peatón debe ser siempre primero que el carro. Esto implicaría una serie de medidas que ciertamente no le gustarían a muchos, son decisiones difíciles, pero que más temprano que tarde deben comenzar a implementarse si queremos una mejor calidad de vida para todos. En muchas ciudades del mundo hay ya reglamentaciones serias y exigentes. Por ejemplo en Londres y Estocolmo quienes ingresan en carro a las zonas verdes de alta congestión, deben pagar tarifas especiales y pagar multas ejemplares

Mientras la mayoría de ciudades norteamericanas sincronizan los semáforos en verde para mejorar el tráfico vehicular, muchas ciudades europeas dan prioridad al tráfico peatonal.

Nuestras ciudades deben incrementar las inversiones en transporte masivo. Este además de mejorar la calidad de vida abre nuevas oportunidades para las clases menos favorecidas y se convierte en factor de progreso social, con efecto positivo en los índices de equidad.

Lo grave es que nuestros gobernantes y colaboradores siguen diseñando ciudades para el carro particular y no para el peatón y la bicicleta. Lograr cambiar esta mentalidad egoísta y así comenzar un cambio radical no será fácil. Esto porque el carro es un signo de estatus sobre todo en nuestros países latinos; también porque los comerciantes no parecen entender las ventajas de peatonizar las vías con todos los beneficios que esto trae y además la inseguridad hace difícil que se acepten restricciones a la circulación de los vehículos privados en las zonas de alta congestión.

Un buen ejemplo lo vimos en 1972 en Brasil, cuando Lerner asumió por primera vez la Alcaldía de Curitiva. Existía un plan de desarrollo urbano aprobado seis años antes, que ordenaba la conversión en zonas peatonales de seis manzanas del centro de la ciudad. El plan no se había implementado debido a la oposición de comerciantes y motoristas. Convencido de las bondades del plan, Lerner preguntó a sus colaboradores cuál sería el tiempo mínimo para implementarlo. "Cuatro meses", le respondieron. Contra viento y marea lo implemento en 48 horas. Hoy Curitiva es una ciudad distinta, ganadora de varios premios como ciudad sostenible.

¡Bucaramanga encontrará un mandatario con esta verraquera? o seguiremos enfrentando el dilema de "el carro o la vida" por acción de la delincuencia. Pronto habrá otras razones.

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Autor: Padre Jorge Eliecer Garcia
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