Jueves 05 de Abril de 2018 - 12:01 AM

El futuro está en el sol

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Columnista: Alexander Arciniegas

Quién lo creyera, Arabia Saudita sueña con convertirse en una potencia de la energía solar. Para ello, vendería un 5% de su petrolera Aramco, buscando financiar tecnologías limpias e invertirá 7.000 millones de dólares en la construcción de siete plantas solares y un gran parque eólico.

China, por su parte, acosada por la contaminación de su frenética industrialización y en busca del liderazgo mundial en la lucha contra el cambio climático, cuenta ya con la mayor planta flotante de energía solar del planeta y en general trabaja para triplicar su capacidad de producir electricidad mediante páneles solares.También hay emprendimiento similares en India, Japón y, a pesar de Trump, en Estados Unidos.

Esta realidad es resultado de la necesidad apremiante de cumplir con las modestas metas mundiales de reducción de CO2 y de una revolución tecnológica que además de energías renovables, promueve baterías de larga duración y carros eléctricos. De hecho el mercado de energía solar se benefició de los avances en la fabricación de circuitos integrados y del uso del silicio; aumentando la eficiencia de los paneles solares y reduciendo el costo del vatio fotovoltaico, que cada vez se acerca más al de la energía convencional.

En Colombia, el proyecto Celsia Solar, localizado en la antigua planta térmica de Termo Yumbo, en el Valle del Cauca, encabeza los esfuerzos por diversificar el mix energético nacional. También debe destacarse la prometedora iniciativa de los estudiantes del colegio Salesiano de Bucaramanga, quienes ya iluminan en sus salones de clase con energía solar.

Paradójicamente, en medio de la desinformación que afecta la actual campaña presidencial, el programa de Petro que propone iniciar la transición hacia una economía productiva y sostenible convirtiendo a Ecopetrol en el motor de la innovación en energías alternativas, viene siendo absurdamente etiquetado como “radical” e “irrealizable”, olvidando que el futuro del mundo está en el sol y no en el petróleo, como ya parecen entenderlo hasta los sauditas.

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Autor: Alexander Arciniegas
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