Jueves 16 de Agosto de 2018 - 12:01 AM

La salida de Unasur

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Columnista: Alexander Arciniegas

politicainternacional1648@gmail.com

Hace unos meses, Iván Duque dijo en una entrevista que le gustaba la trova cubana porque él no le “metía ideología a la música”. Parece que en política exterior el Presidente piensa distinto.

No hay decisión más ideológica que el retiro de Unasur. Es falso que esta organización sea la “consueta” de una dictadura, como repite Duque, o la criatura del chavismo para exportar el socialismo, como vociferan sus copartidarios. Primero, porque hoy los gobiernos críticos de Caracas son mayoría dentro del organismo. Además, la idea de constituir a Suramérica como espacio geopolítico pacífico y autónomo fue una iniciativa brasileña. Desde 2008, Unasur logró acercar por primera vez, a la Región Andina y al Cono Sur, avanzando en cuestiones como la ciudadanía suramericana; en la coordinación de las doctrinas de defensa, mediante el Consejo de Defensa Suramericano. Así mismo, actuó como bombero en crisis políticas como la resultante del bombardeo colombiano a Ecuador en 2008 y luego, en las tensiones colombo-venezolanas por la presencia de las Farc en la frontera. También fue crucial para la realización y el acompañamiento de las elecciones parlamentarias en Venezuela que ganó la posición en 2015.

Abandonar el vecindario para hacerle ojitos a Washington tiene costos pues deja en el limbo los permisos de trabajo Unasur, que hoy disfrutan miles de compatriotas en países como Ecuador; al igual que los descuentos que el MinSalud recibe sobre vacunas infantiles a través del Instituto de Salud de Unasur. Perdemos también un escenario fundamental para coordinar estratégicas de seguridad e infraestructura. No nos estamos retirando de una organización “inútil y moribunda”, estamos aprovechando una crisis relativamente normal en este tipo de instituciones, para darle otro golpe al proceso de integración suramericano en el momento en que la crisis venezolana y las amenazas de Trump nos demandan unidad. Así, nuestra salida de Unasur solo alegra a quien no comprende la necesidad del diálogo político o se beneficia de la división en Suramérica.

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Autor: Alexander Arciniegas
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