Sábado 14 de Julio de 2018 - 12:01 AM

Los ministeriables

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Columnista: Alfonso Marin

Recuerdo que desde hace mucho tiempo, un buen piropo para un profesional brillante y destacado era decirle que era ministeriable. Sin duda, hay mucha sabiduría y razón en este comentario, por cuanto a lo largo y ancho de la historia universal, los buenos o malos gobiernos se miden por la labor y calidad de sus ministros. De esto no se escapan reyes ni dictadores y mucho menos presidentes, que pasan a la historia por los éxitos o equivocaciones de sus colaboradores inmediatos. No faltan los analistas políticos que aseguran como complemento que el éxito de un gobernante se mide por el tino que tenga al momento de elegir o designar sus ministros. Como en estos días el país está atento al nombramiento de los ministros que acompañaran al presidente Duque a partir del 7 de agosto, no sobra recordar que aquí en Santander hay unos cuantos ministeriables, que pueden contribuir con sus conocimientos a dignificar en todo sentido el nuevo gobierno.

Las ideas de estos santandereanos meritorios llevan 12 años represadas. sin que las conozca el país y ojalá esta vez tengan la oportunidad de ser escuchadas. El buen momento que atraviesa nuestra región es una señal de que se ha venido trabajando con inteligencia, aprovechando al máximo nuestros recursos y con una suficiente dosis de tecnología e innovación indispensables en todo proceso para que sea exitoso. No sabría decir con exactitud cuántos ni quiénes serían los ministeriables que tenemos, pero creo que en la memoria de todos deben haber no uno, sino varios, que han sabido ganarse su prestigio trabajando con honestidad y dedicación, como para representar con honores al pueblo santandereano. Santander alcanzó a tener en el gobierno del presidente Turbay Ayala seis ministros del despacho, el presidente de Ecopetrol, la reina de Colombia, el mejor empresario y al campeón de la vuelta a Colombia, lo cual permitió que alguien acuñara la frase de que Santander mandaba en Colombia, que no solamente nos llenaba de orgullo, sino que nos obligó a ver el país de otra manera. Como dato curioso no sobra recordar que Don Aquileo Parra fue tan buen Ministro de Hacienda, que cuando hubo cambio de gobierno, fue al primero que ratificaron, para que continuara en el cargo.

Desde allá viene la fama de que somos buenos funcionarios.

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Autor: Alfonso Marin
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